El presidente de Microsoft, Bill Gates, y el magnate mexicano Carlos Slim en la inauguración de un nuevo centro de investigación en el Centro Internacional
El presidente de Microsoft, Bill Gates, y el magnate mexicano Carlos Slim en la inauguración de un nuevo centro de investigación en el Centro Internacional para la Mejoramiento del Maíz y Trigo (CIMMYT), en Texcoco, México, el miércoles 13 de febrero de 2013. (Foto AP/Eduardo Verdugo) (Associated Press)
TEXCOCO, México (AP) El centro de investigación responsable en su mayor parte de lanzar la "revolución verde" de la década de 1960 que elevó dramáticamente los cultivos de maíz está recibiendo ahora el apoyo de los hombres más acaudalados del mundo para desarrollar semillas genéticamente modificadas para ayudar a los agricultores a cultivar más grano ante el desafío del cambio climático y la creciente demanda.

El presidente de Microsoft, Bill Gates, y el magnate mexicano Carlos Slim donaron un total de 25 millones de dólares para construir un nuevo centro de biotecnología en el Centro Internacional para la Mejoramiento del Maíz y Trigo (CIMMYT), en Texcoco, México.

Las instalaciones incluyen invernaderos con "filtros de partículas de aire de alta eficiencia y una planta de tratamiento de agua para evitar que material genéticamente modificado escape hacia el exterior", de acuerdo con un comunicado de las fundaciones de los multimillonarios.

Los dos filántropos acudieron el miércoles a la inauguración de los nuevos laboratorios en el CIMMYT, ubicado al este de la capital mexicana.

Fue otro momento para los cultivos genéticamente modificados porque el CIMMYT que trabaja sin fines de lucro se ha vuelto conocido en los últimos años por proveer semillas mejoradas de bajo costo a través de esfuerzos de hibridación, utilizando sus vastas reservas de maíz nativo y genes de trigo de todo el mundo para aprovechar los mejores atributos, como la resistencia a la sequía.

Pero cada vez más, la unión genética está incorporando las técnicas más antiguas de polinización como "una de las herramientas en la caja de herramientas", dijo el director del CIMMYT, Thomas Lumpkin.

Aunque Lumpkin aseguró que incluso la hibridación representa una especie de modificación genética a través de la siembra y cultivo selectivos, indicó que el CIMMYT todavía no saca ninguna semilla genéticamente modificada y reconoció que algunos países podrían tener preocupaciones.

"Queremos facilitar el movimiento de aquellos rasgos genéticos a los países del mundo en desarrollo que los soliciten", indicó Lumpkin. "Nada está siendo presionado o forzado, y el CIMMYT no obtendrá ganancias por ello".

Gates indicó que hay "cuestiones legítimas, pero solucionables" acerca del uso de cultivos genéticamente modificados y que esas soluciones podrían incluir distribuir este tipo de cultivos que están patentados pero no requieren el pago de regalías.

Por su parte, Aleira Lara, de Greenpeace México, dijo que "bajo el disfraz de filantropía, lo que están haciendo es promover el uso de cultivos transgénicos con la retórica de acabar con el hambre en el mundo".