La imagen satelital del 8 de octubre de 2012 proporcionada por DigitalGlobe muestra el complejo gasífero Ain Amenas en Algeria, en el desierto del Sahara,
La imagen satelital del 8 de octubre de 2012 proporcionada por DigitalGlobe muestra el complejo gasífero Ain Amenas en Algeria, en el desierto del Sahara, donde fuerzas especiales argelinas lanzaron el jueves 17 de enero de 2013 una operación de rescate para liberar a decenas de extranjeros retenidos por milicianos vinculados con la red al-Qaida. (AP Photo/DigitalGlobe) (Associated Press)
ARGEL, Argelia (AP) Helicópteros y fuerzas especiales argelinas tomaron por asalto el jueves una planta gasífera en la pedregosa llanura del desierto del Sahara para matar o capturar a milicianos islamistas y liberar a decenas de extranjeros de por lo menos 10 países. El sangriento caos siguiente dejó incierto el destino de los combatientes y de muchos de los rehenes.

Afirmaciones contrapuestas de las fuerzas militares y los milicianos no dejaban ver con claridad los pormenores de un incidente que enfureció a varios líderes de Occidente, elevó los precios del petróleo en todo el mundo y complicó la operación militar internacional en el vecino Malí.

Al menos seis personas murieron: de origen británico, filipino y argelino. Varios rehenes aterrorizados, de Irlanda y Noruega, lograron huir de la planta de Ain Amenas y sus familiares los exhortaban a no regresar nunca a la nación africana.

Decenas más seguían sin aparecer: Británicos, estadounidenses, franceses, noruegos, rumanos, malayos, japoneses, argelinos y los milicianos mismos.

El gobierno de Estados Unidos envió un avión de vigilancia no tripulado al sitio operado por la compañía energética BP, cerca de la frontera con Libia y a unos 1.300 kilómetros (800 millas) al sur de Argel, la capital de Argelia, pero poco pudo hacer más que registrar desde el aire la intervención del jueves.

El gobierno militar argelino, endurecido por décadas de combates con milicianos islamistas, hizo caso omiso a las ofertas de ayuda extranjera y se enfiló solo.


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Con el drama de los rehenes en su segundo día el jueves, las fuerzas de seguridad argelinas avanzaron, primero con disparos desde helicópteros y posteriormente con fuerzas especiales, de acuerdo con diplomáticos, una página de internet cercana a los milicianos y un funcionario de seguridad de Argelia.

El gobierno de Argelia informó que se vio obligado a intervenir ante la terquedad de los milicianos y su deseo de escapar llevándose a los rehenes.

Los milicianos encabezados por una rama con base en Malí de la red al-Qaida conocida como la "Brigada Enmascarada" sufrieron varias bajas en la incursión militar del jueves, pero tuvieron éxito al ganar un público global.

Los milicianos, que habían dicho que su ataque a la planta era en represalia por la intervención francesa en la vecina Malí, atacaron el miércoles el complejo de Ain Amenas, ocuparon las instalaciones y tomaron a decenas de trabajadores como rehenes.

Los reportes de un gran número de víctimas generaron preocupación entre gobiernos extranjeros, algunos de los cuales criticaron la operación argelina. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña trató de preparar al pueblo británico a malas noticias, al declarar: "habrá malas y dolorosas noticias que seguir de este ataque terrorista".

El precio del petróleo aumentó 1,08 dólares por barril tras la noticia para colocarse en 95,32 en la Bolsa Mercantil de Nueva York y ocasionó que compañías energéticas como BP PLC y la Compañía Española de Petróleos SA trataran de reubicar a sus trabajadores en otras plantas de Argelia.

"Un número importante de rehenes fueron liberados y un número importante de terroristas fueron eliminados. Lamentamos los pocos muertos y heridos", dijo el ministro de Comunicaciones argelino Mohand Said Oubelaid a medios nacionales.

"Los terroristas son multinacionales", provenientes de diferentes países con la meta de "desestabilizar a Argelia, inmiscuirla en el conflicto de Malí y dañar su infraestructura de gas natural", agregó.

La "Brigada Enmascarada", el grupo que se adjudicó la responsabilidad por la toma del complejo la víspera, ha hecho sus declaraciones mediante la Agencia de Información de Nouakchott, de Mauritania, que suele difundir reportes de grupos extremistas vinculados con al-Qaida.