El papa Benedicto XVI celebra la misa de Nochebuena en la Basílica de San Pedro el lunes 24 de diciembre de 2012, en el Vaticano. (Foto AP/Gregorio Borgia)
El papa Benedicto XVI celebra la misa de Nochebuena en la Basílica de San Pedro el lunes 24 de diciembre de 2012, en el Vaticano. (Foto AP/Gregorio Borgia) (Associated Press)
CIUDAD DEL VATICANO (AP) El papa Benedicto XVI encabezó el lunes la misa de Nochebuena en la Basílica de San Pedro con una pregunta acuciante: ¿Podrá la gente encontrar un espacio en sus vidas agitadas, para los niños, los emigrantes, los pobres y Dios?

Asimismo, el pontífice rezó para que israelíes y palestinos puedan vivir en paz y libertad, y pidió orar por Siria, desgarrada por una guerra civil, al igual que por Líbano e Irak.

En su homilía, Benedicto XVI citó la historia de los evangelios de María y José tratando de encontrar posada hasta terminar en un establo donde consiguieron el refugio necesario para el nacimiento de Jesús.

"Surge inevitablemente la pregunta sobre qué pasaría si María y José llamaran a mi puerta.

El papa Benedicto XVI celebra la misa de Nochebuena en la Basílica de San Pedro el lunes 24 de diciembre de 2012, en el Vaticano. (Foto AP/Gregorio Borgia)
El papa Benedicto XVI celebra la misa de Nochebuena en la Basílica de San Pedro el lunes 24 de diciembre de 2012, en el Vaticano. (Foto AP/Gregorio Borgia) (Associated Press)
¿Habría lugar para ellos?", se preguntó el Papa en una basílica llena de turistas, italianos y otros creyentes.

"Así que la gran cuestión moral de lo que sucede entre nosotros a propósito de los prófugos, los refugiados, los emigrantes, alcanza un sentido más fundamental aún: ¿Tenemos un puesto para Dios cuando él trata de entrar en nosotros?", agregó.

"¿Tenemos tiempo y espacio para él? ¿No es precisamente a Dios mismo al que rechazamos? Y así se comienza porque no tenemos tiempo para él", dijo Benedicto XVI.

"Estamos completamente 'llenos' de nosotros mismos, de modo que ya no queda espacio alguno para Dios, y por eso, tampoco queda espacio para los otros, para los niños, los pobres, los extranjeros.


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A partir de la sencilla palabra sobre la falta de sitio en la posada, podemos darnos cuenta de lo necesaria que es la exhortación de San Pablo: 'Transformaos por la renovación de la mente''', aseguró.

La ceremonia empezó a las 10 de la noche (2100 GMT) del lunes en Roma, con un estrépito de trompetas, como señal del gozo cristiano por las noticias del nacimiento de Cristo en Belén.

La misa de Nochebuena en el Vaticano comenzaba tradicionalmente a medianoche, pero el inicio se adelantó hace años para darle al Papa de 85 años más tiempo para descansar antes de su discurso del día de Navidad, el cual será mañana a mediodía desde el balcón central de la basílica.

Mientras se acercaba la medianoche, las campanas de las iglesias redoblan en toda Roma, mientras que dentro de la Basílica, las dulces voces del coro infantil masculino del Vaticano resonaban jubilosas.

Al sonido del coro, Benedicto XVI rociaba incienso alrededor del altar, y deseaba a los fieles paz, en latín.

Un sonriente Benedicto, con vestimenta dorada, saludó a peregrinos que le tomaban fotografías y a feligreses que aplaudían mientras se deslizaba sobre una plataforma guiada por asistentes con guantes blancos por el pasillo central hacia el ornamentado altar principal de la enorme basílica. La plataforma es utilizada para que el Papa guarde energía.

En un reflejo de la preocupación del Vaticano por el éxodo de muchos cristianos temerosos de los territorios de predominio musulmán en el Medio Oriente, el Papa expresó su esperanza de que los "cristianos en esas tierras donde nació nuestra fe puedan seguir viviendo ahí", y de que cristianos y musulmanes "forjen sus países uno al lado del otro en santa paz".

Unas horas antes de la misa, el pontífice encendió un cirio navideño de paz y lo colocó en la repisa de la ventana de su estudio con vista a la Plaza de San Pedro.