Egipcios entonan cánticos durante una manifestación en la plaza Tahrir, en El Cairo, Egipto, el martes 27 de noviembre de 2012. Más de  200.000 personas
Egipcios entonan cánticos durante una manifestación en la plaza Tahrir, en El Cairo, Egipto, el martes 27 de noviembre de 2012. Más de 200.000 personas abarrotaron la céntrica plaza para protestar contra el presidente islamista de Egipto en una poderosa demostración de poder de la oposición, que exige que Mohammed Morsi revoque los decretos que le conceden poderes casi absolutos. (AP foto/Nariman El-Mofty) (Associated Press)
EL CAIRO, Egipto (AP) Los mismos cánticos utilizados contra Hosni Mubarak se volvieron el martes contra su sucesor cuando más de 200.000 personas llenaron la Plaza Tahrir en El Cairo en el mayor desafío hasta ahora al presidente islámico Mohammed Morsi.

La protesta masiva con banderas y mantas en contra de la adjudicación de poderes casi absolutos por parte de Morsi emuló a algunas de las manifestaciones más grandes que ayudaron a derrocar a Mubarak el año pasado.

En la plaza se escucharon cánticos diciendo "¡El pueblo quiere derrocar al régimen!" y "erhal, erhal" en árabe "vete, vete_, en esta ocasión dirigidos al primer presidente egipcio elegido libremente.

Los manifestantes fueron encendidos por edictos emitidos la semana pasada por Morsi que neutralizaron en la práctica al poder judicial, última rama de gobierno que no controla.

Pero las protestas se convirtieron en un flujo más amplio de enojó contra Morsi y su Hermandad Musulmana, quienes según los opositores han utilizado las victorias electorales para monopolizar el poder, sacar a la fuerza a adversarios y dictar una nueva Constitución islámica, haciendo mientras tanto poco para resolver los crecientes infortunios económicos y de seguridad de Egipto.

En varias ciudades del país estallaron enfrentamientos. Opositores de Morsi atacaron oficinas de la Hermandad e incendiaron al menos una.


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Manifestantes y miembros de la Hermandad se atacaron con piedras y bombas incendiarias en la ciudad del delta del Nilo de Mahalla el-Kobra, en un incidente que dejó menos 100 personas heridas.

"El poder ha expuesto a la Hermandad. Descubrimos su rostro verdadero", dijo Laila Salah, una ama de casa asistente a la protesta en la Plaza Tahrir, quien dijo que votó por Morsi en la elección presidencial del verano pasado. Después de Mubarak, agregó, los egipcios no aceptarían más ser gobernados por un autócrata.

"Es como una esposa cuyo marido la golpeaba y luego ella se divorcia de él y es libre", comentó. "Si ella se vuelve a casar, nunca aceptaría otro día de abuso", añadió.

Gehad el-Haddad, un asesor de alto rango de la Hermandad y de su partido político, dijo que Morsi no daría marcha atrás en sus edictos. "No vamos a anular la declaración", dijo a la Associated Press.

Eso prepara el escenario para una batalla prolongada que podría lanzar al país a una agitación aún más grande. Los organizadores de la protesta hicieron un llamado a realizar otra el viernes. Si la Hermandad responde con sus propias manifestaciones, como lo han insinuado algunos de sus líderes, aumentaría la probabilidad de más violencia después de una serie de enfrentamientos entre ambas partes en días recientes.

Un tuit de la Hermandad advirtió que si la oposición fue capaz de atraer un apoyo de entre 200.000 y 300.000 personas, ellos deberían preparare para un apoyo de millones por Morsi.

Otro momento crítico podría ocurrir el domingo, cuando se espera que la Corte Constitucional determine si se disuelve la asamblea que está redactando la Constitución, la cual está dominada por la Hermandad y sus aliados islámicos. Los decretos de Morsi prohíben a las cortes disolver el panel; si la corte desafía al presidente y emite su fallo en ese sentido de todas maneras, sería un desafío directo que podría pasar a las calles.

"Entonces estamos ante el desafío entre la Corte Suprema y la presidencia", dijo Nasser Amin, director del Centro Arabe por la Independencia del Poder Judicial y la Abogacía. "Estamos a punto de ingresar a un conflicto grave" tanto al nivel jurídico como al nivel de la calle, señaló.