En México, sólo el 30 por ciento de las víctimas de agresión sexual denuncia el hecho ante un Ministerio Público debido a que el resto teme a ser revictimizada y enfrentar trámites burocráticos exhaustivos, aseguró Fernando López Munguía, profesor de psiquiatría forense en la UNAM.

"En el ministerio público, las entrevistas, la valoración médica, la valoración ginecológica pueden revictimizar. Se ha capacitado y concientizado al personal que ahí trabaja para que no se revictimice a las personas que pasan por eso, es un camino largo, todavía sucede", precisó el especialista durante su participación en las Jornadas Psiquiátricas para Residentes que organiza el Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez.

De acuerdo con el informe Feminicidio en México, presentado el año pasado por ONU Mujeres, casi 15 mil violaciones sexuales de mujeres se denuncian anualmente ante el Ministerio Público, lo que representa una tasa de 27.1 denuncias por cada 100 mil mujeres.

Tan sólo en 2009, Quintana Roo, Tabasco, Morelos y Baja California Sur registraron tasas de 40 a 50 violaciones por cada 100 mil mujeres.

López Munguía expuso que 85 por ciento de las víctimas son mujeres y esto se debe a que físicamente son más vulnerables.

"La característica que tiene el agresor es la fuerza y la mujer en ese sentido es más vulnerable. La fuerza física tiene mucho que ver, ese es uno de los factores por los que se da el abuso sobre niños o sobre mujeres.


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Incluso hay reportes europeos y estadounidenses de abuso a mujeres mayores de 60 años", dijo el también profesor del hospital psiquiátrico.

Eny Josefina Vázquez Bautista, médico residente del Hospital Psiquiátrico Doctor Rafael Serrano, con sede Puebla, indicó que las víctimas tienen ciertas características que las predisponen a ser victimizable, como la personalidad sumisa.

Para López Munguía cualquier persona puede ser víctima, pero hay personalidades que favorecen esto.

"La personalidad de la víctima es determinante en la victimización", mencionó.

De acuerdo con Víctor Ramírez, médico residente del Hospital Fray Bernardino Álvarez, explicó que ejercer control se convierte en una conducta compensatoria para el agresor, pues éste disminuye así su ansiedad.

Señaló que hay estudios que revelan que algunos agresores suelen presentar altos niveles de testosterona, funcionamiento cerebral anómalo y esteroides sexuales anormales, pero esto no es una generalidad.

Dijo que la existencia de una relación destructiva entre padres e hijos también puede originar las conductas agresivas.

López Munguía agregó que la mayoría de los agresores también fueron víctimas de abuso sexual en la infancia.

"Cuando se hace la historia biográfica de ellos se comprueba el abuso en la infancia y abuso dramático por parte del padre, de la madre", manifestó.