Enrique Peña Nieto tomó el sábado posesión como nuevo presidente de México y en su primer mensaje a la nación presentó sus primeras propuestas con las que
Enrique Peña Nieto tomó el sábado posesión como nuevo presidente de México y en su primer mensaje a la nación presentó sus primeras propuestas con las que espera recuperar la paz en un país afectado por la violencia del crimen organizado, combatir la pobreza y fomentar el crecimiento económico. (Associated Press)
MEXICO (AP) Enrique Peña Nieto tomó el sábado posesión como nuevo presidente de México y en su primer mensaje a la nación presentó sus primeras propuestas con las que espera recuperar la paz en un país afectado por la violencia del crimen organizado, combatir la pobreza y fomentar el crecimiento económico.

Luego de la ceremonia en el Congreso en la que juró como presidente para los próximos seis años, enmarcada por los choques entre manifestantes y policías federales en algunas calles, Peña Nieto estableció cinco ejes que guiarán su gobierno y en primer lugar puso "lograr un México en paz".

En un mensaje desde el Palacio Nacional, en el Zócalo de la ciudad de México, el político también anunció 13 propuestas específicas para avanzar hacia el cumplimiento de sus metas que enviará al Congreso, entre ellas una iniciativa de reforma para que en todo el país haya un sólo código penal y nos los 33 que actualmente existen.

También propuso la creación de un nuevo programa para la prevención del delito, reformar el sistema educativo para terminar con problemas como la venta de plazas de maestros, hacer un derecho constitucional el acceso a la banda ancha, lanzar una cruzada contra el hambre, dar un seguro de vida a las madres que son jefas de familia e impulsar los trenes de pasajeros en todo el país.

"Es tiempo de mover a México", dijo Peña Nieto. "Vienen mejores tiempos para todos los mexicanos", aseguró.

La asunción de Peña Nieto marca el regreso al poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI) tras 12 años de su primera derrota histórica.

El PRI gobernó por 71 años continuos hasta 2000 actuando con una mezcla de dádivas populistas, sobornos y elecciones manipuladas. Pero Peña Nieto asegura que su partido ha cambiado y que él gobernará de manera democrática y con transparencia.

"Protesto guardar y hacer guardar la constitución y las leyes que de ella emanen y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de presidente de la república que el pueblo me ha conferido", dijo Peña Nieto en una ceremonia de sólo unos cuantos minutos en la que el mandatario saliente Felipe Calderón le entregó la banda presidencial.

"Y si así no lo hiciere, que la nación me lo demande", añadió mientras mantenía su brazo derecho levantado hacia el frente.

Antes de la ceremonia formal de toma de posesión en la Cámara de Diputados hubo algunas protestas violentas fuera del recinto legislativo, en las que manifestantes lanzaron bombas molotov y la policía respondió con gases lacrimógenos. Al menos tres heridos fueron reportados inicialmente.

Los manifestantes gritaban "¡México sin PRI!" detrás de las vallas metálicas que protegían el Parlamento.

En tanto, legisladores izquierdistas dentro de la cámara demandaban saber qué ocurría en las protestas y cuestionaban a Peña Nieto y Calderón.

"Imposición consumada, México de luto", se leía en una gran manta colocada por izquierdistas en uno de los costados del interior del recinto legislativo.

El diputado Ricardo Monreal, del partido izquierdista Movimiento Ciudadano, criticó el regreso del PRI.

"Una palabra resume lo que hoy 1 de diciembre se inicia en el país: la restauración, la vuelta al pasado", dijo Monreal, que fungió como jefe de campaña del candidato presidencial izquierdista Andrés Manuel López Obrador, segundo en la elección presidencial del 1 de julio.

"No permitiremos ningún regreso al pasado", dijo Miguel Barbosa, senador del Partido de la Revolución Democrática y principal grupo de izquierda.

Legisladores izquierdistas levantaron pancartas para criticar tanto al mandatario saliente como al entrante.

"Entregas silla bañada de sangre", se leía en una de las pancartas con la imagen de Calderón, quien durante su mandato hizo de la lucha contra el crimen organizado una prioridad y desplegó a miles de fuerzas federales. El plan, sin embargo, no se tradujo en una reducción de la violencia que dejó más de 60.000 muertos en los últimos seis años según algunas estimaciones.