EL PASO - Ya nos acostumbramos a la locura y a las matanzas masivas en preparatorias, bases militares y universidades.

Hemos visto madres sollozantes, además de interminables coberturas noticiosas por televisión, sesudas charlas para analizar lo ocurrido, así como altares pletóricos de veladoras y altares en memoria de las víctimas, ofrendas florales y velatorios.

Así que, de nuevo, ahí nos tienen, contemplando la televisión y especulando sobre la matanza ocurrida dentro de un cine, en Colorado.

Se apagó una docena de vidas. Innumerables vidas transformadas para siempre, en Aurora, Colorado, una ciudad semejante a un paraíso con abundantes canchas de golf, rutas para escalar y andar en bicicleta, además de sitios dónde pescar.

Recordamos así las proverbiales palabras pronunciadas por el escritor de Nuevo México, Rudolfo Anaya: "la vida es apenas un hilo tan delgado, frágil y fácilmente transformable".

La muerte es una asidua visitante.

Todos perdemos a padres y abuelos, hijos e hijas, amigas y amigos, a causa de enfermedades, vejez o por causas naturales, según se les llama.

Guardamos luto y seguimos adelante.

Ninguno de nosotros imaginaba siquiera que nuestras criaturas fueran a morir durante una película de Batman.

Todo ello cambió en un instante, debido a este acto violento aparentemente cuidadosamente planificado.

Y ahora nos preguntamos: ¿apoco vamos a tener qué pasar por detectores de metales y ser sujetos a cateos corporales, si queremos entrar al cine?

¿Acaso son culpables los padres de familia por el comportamiento de sus vástagos? ¿O quizá la excesiva violencia transmitida en los programas de televisión, cine y video juegos ha endurecido a nuestros hijos e hijas, al grado de incapacitarlos para valorar la vida de los demás?

¿Guardamos demasiadas armas en nuestro hogar?

Son preguntas sin respuesta.

Tal vez nunca sabremos a ciencia cierta los motivos de la gente de mente retorcida para desahogar sus frustraciones en contra nuestra. Autores de tales matanzas como ésta no merecen publicidad alguna, pero te apuesto a que no falta quiénes ya estén ideando publicar un libro al respecto, filar una película para la televisión o producir un documental.

Todos ofrecemos nuestras condolencias en cuanto ocurren tragedias así. Pero a menos que hayamos resentido pérdidas semejantes, ignoramos realmente la profundidad del dolor sentido por estas familias.

Los periodistas del noticiero nocturno "ABC Nightline" cuentan con las estadísticas más sombrías: las balas han matado más seres humanos en Estados Unidos desde los asesinatos cometidos en contra de Robert Kennedy y Martin Luther King Jr., ocurridos en 1968.

La muerte nos golpea cuando menos lo pensamos. Sin embargo, aprendemos a reír nuevamente.

Ramón Rentería puede ser localizado en rrenteria@elpasotimes.com; 546-6146.

Traducción: Marisela Ortega Lozano, mortega@elpasotimes.com