IRVING, Texas, EE.UU. (AP) - El Super Bowl no se realizará este año en el Cowboy Stadium y, a diferencia de lo ocurrido en la campaña anterior, nadie se atreve a decir que el equipo que juega en este espectacular inmueble llegará al partido por el título de la NFL.

En realidad, es difícil saber qué debe esperarse de los Cowboys de Dallas en esta temporada.

Difícilmente tendrán un comienzo tan malo como el de 1-7 que los condenó en la campaña anterior, cuando eran favoritos para ser el primer equipo de la historia en jugar un Super Bowl como local. Pero también parece improbable que sean tan buenos como el equipo que se coronó en su división con una foja de 11-5 en el año inmediato anterior.

Y eso es lo que confunde. El plantel no ha cambiado mucho. Se han ido algunos veteranos, pero no se han hecho las contrataciones impresionantes que normalmente realiza el dueño Jerry Jones.

Los cambios más notables están en el banquillo. El entrenador Jason Garrett se ha quedado con el puesto en forma permanente, y los Cowboys cuentan con un nuevo coordinador defensivo, Rob Ryan.

Garrett asumió de manera interina a la mitad de la temporada anterior, y el equipo mejoró de inmediato. Implementó prácticas con mayor velocidad y más contacto físico. Se instalaron relojes digitales en todas las oficinas de los Cowboys, para evitar que los jugadores pusieran excusas por sus demoras.


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En el resto de la campaña, el equipo tuvo un récord de 5-3, pese a que la ofensiva quedó a cargo del quarterback sustituto Jon Kitna e incluso de Stephen McGee, el tercer mariscal de campo en la plantilla.

A Jones le gustó tanto lo que vio como para darle el puesto a Garrett en definitiva, y el ex quarterback graduado de Princeton se cercioró de supervisar todos los ajustes.

Este cambio de estilo ha continuado en muchos aspectos, desde la partida de los gruñones veteranos hasta un letrero con una locución latina, que se ha colocado en el campo de prácticas, para que lo vean los jugadores cuando entran y salen.

"Carpe diem", dice el mensaje, lo que significa: "aprovecha el día".

Nada de eso es un legado del ex entrenador Wade Phillips.

"Siempre hablamos de la importancia de ser grandes cada día", dijo Garrett. "Hablamos de la importancia de dejar que se vaya el equipo del año pasado, y de que éste es un equipo nuevo. Uno puede tener el mismo plantel de entrenadores y jugadores entre un año y otro, y aun así hay que volver a crear la química y todo lo que hace falta para integrar un equipo. Si hubiéramos ganado el Super Bowl, estaríamos predicando exactamente lo mismo".

Jones dijo que la mala foja del año pasado (6-10) debe ser un acicate para el equipo.

"Pero estamos concentrados en el hoy", precisó. "Estamos dejando atrás el año anterior, y ojalá que podamos tener buenos días juntos y darnos la oportunidad de ser un buen equipo".

Y como contraste a todo este aspecto de motivación y armonía está la llegada de Ryan.

El nuevo coordinador defensivo es hijo del grandilocuente Buddy, quien fue el arquitecto de la legendaria defensiva 46 empleada en 1985 por los Bears de Chicago. Es el mismo que alguna vez le lanzó un golpe a otro coordinador durante un partido; el mellizo del audaz Rex, entrenador que ha guiado a los Jets de Nueva York al título de la Conferencia Americana en cada una de sus dos campañas y que ha acaparado también los titulares de la prensa por su personalidad extrovertida.

Rob podría ser descrito como la antítesis de Garrett.

El linebacker DeMarcus Ware no estaba seguro de si Ryan era un entrenador o "un motociclista en una Harley-Davidson". Pero al igual que los otros jugadores defensivos, Ware se ha sentido encantado por el estilo y la estrategia de Ryan, llena de formas impredecibles de capturar al quarterback.

Y ése es otro motivo por el que no se puede pronosticar qué harán los Cowboys.

Copyright 2011 The Associated Press.