ORLANDO, EU 26 de febrero.- De cara a lo que serán sus presentaciones en América Latina en el último tercio del año, Muse ha demostrado el alcance de su nueva producción en vivo en tierras estadounidenses.

La noche de este lunes, Matt Bellamy y compañía lograron que los miles de asistentes al Amway Center de Orlando, Florida, terminaran de pie tras casi dos horas de concierto como parte de su The 2nd Law Tour.

Un total de 20 temas, un despliegue impresionante de luces y rayos láser, además de un sonido impecable y un escenario multicolor conformado por una pirámide invertida y un semicÌrculo de más de 40 pantallas a ras de piso, edificaron una noche de apoteosis para los fans en estas tierras, quienes pronto fueron capturados por la potencia de "Supremacy" y "Map Of The Problematique", las primeras dos entregas del recital.

Con saco negro y su acostumbrado entusiasmo para interactuar con el respetable, Bellamy saludó a la concurrencia y mantuvo el ritmo de un concierto que poco a poco fue creciendo en intensidad conforme sonaban los éxitos de la pandilla originaria de Devon.

Uno de los episodios más emotivos se dio cuando el vocalista se valió solamente de su guitarra para hacer sonar las notas del himno nacional de Estados Unidos, lo que propició una estruendosa ovación que sirvióde preludio perfecto para el comienzo de "Panic Station", uno de los cortes nuevos de la banda.

Mientras avanzaba la noche, en la pirámide se fueron proyectando imágenes de números y cifras relativas a la crisis mundial y a la bolsa de valores, al tiempo que el lugar se iluminaba con un juego de rayos láser simplemente alucinante."Madness", "Undisclosed Desires", "Time Is Running Out" y "Stockholm Syndrome" integraron una de las partes más relevantes del espectáculo, tras la cual la pirámide terminó en posición opuesta al comienzo del show y completamente asentada en el piso.

Llegó el receso con "Uprising" y finalmente el trío británico volvió a escena para rematar la noche con "Starlight" y "Survival".

"Ustedes realmente rockean", le dijo el baterista Dominic Howard a los fanáticos para despedirse.