EL PASO - En mi papel de asesor empresarial sobre estrategia en comunicaciones, con frecuencia repito una frase atribuida al dramaturgo y político George Bernard Shaw: "en cuanto a la comunicación, el gran problema consiste en la ilusión de que esa comunicación sí se llevó a cabo".

Aunque acuñadas hace un centenar de años, tales palabras aún tienen vigencia en el mundo empresarial de la frontera.

En nuestra calidad de bilingües, -o cuando menos así nos creemos- abundan a menudo los errores cometidos aquí, entre ambos idiomas.

Pero en materia de negocios, tales yerros pueden resultar costosos.

Durante 40 años, el paseño Henry C. Hinds se ha desempeñado como traductor e intérprete. Yo he visto a este hombre cómo ejerce su arte.

Me dan un poquito de envidia sus aptitudes. Justo cuando creo hablar un español perfecto pese a ser un nativo de Cleveland quien primero estudió ese idioma cuando John F. Kennedy era presidente de Estados Unidos, me deja boquiabierto el ver y escuchar a Hinds y a sus colegas.

Pero hablando de negocios, ¿en qué quedamos con la precisión?

Pregunta: ¿Cuándo se necesitan los servicios profesionales de traducción e interpretación?

Respuesta: Si te refieres a un intérprete titulado (o certificado), es mejor contratar sus servicios cuando entablas negociaciones para firmar un contrato, algo muy complicado en virtud de sus implicaciones jurídicas.

O sea, debes darle en el clavo, traducir con exactitud.

Lo mismo se aplica a las traducciones. Hace poco, leí un correo electrónico donde se solicitó una traducción justificable.

Básicamente, necesitaban una traducción correcta ciento por ciento. Estos materiales son importantísimos y deben traducirse adecuadamente.

Pregunta: Te ha tocado participar en sesiones de interpretación simultánea con extensos públicos, ante cientos de espectadores ya calados con sus audífonos. ¿Cuál es la clave para ir a la par con el orador u oradora?

Respuesta: Es indispensable contar con un excelente sistema de sonido; así es. Si soy capaz de escuchar las bocinas y entenderlas con adecuado volumen y sin distorsiones, entonces todo saldrá a pedir de boca. Es todo.

Pregunta: Ello significa que quienes contratan tus servicios deben tomar eso en cuenta, al rentar un local o un salón para el evento, ¿verdad?

Respuesta: Definitivamente. Si soy incapaz de escuchar o comprender qué se dice, nada puedo hacer.

Pregunta: En inglés, hablamos sobre "jerga jurídica". ¿Cómo comparas esa terminología legal en español?

Respuesta: He aquí los innumerables retos porque no solamente nos enfrentamos a los términos jurídicos; es decir, tratamos con sistemas judiciales muy disímbolos y de diferentes orígenes. En Estados Unidos, hay leyes derivadas de la legislación común inglesa. Las leyes mexicanas proceden de los códigos romanos, es decir, leyes civiles.

En México, son muy distintas sus instituciones y sus procedimientos e, incluso, su terminología no equivale a la nuestra.

Es más, el lenguaje jurídico mexicano es muy esotérico. Incluso si un hispanohablante instruido no tiene experiencia en leer documentos legales mexicanos, se va a trepar por las paredes porque no entenderá nada de nada.

Ciertamente, un hispanohablante originario de otro país no le hallará ni pies ni cabeza. Imposible, porque el lenguaje mexicano es diferente al hablado en otras naciones latinoamericanas. Es decir, me refiero al lenguaje jurídico y me tardé mucho en aprenderlo, pero es una de mis especialidades. Es como aprender otro idioma.

Michael Hissam es presidente de Trans-National Executive Communications. Su correo electrónico es Michael.tnec@ymail.com

Hissam publica una columna semanal en la edición dominical del periódico El Paso Times www.elpasotimes.com, en su sección de negocios.

Traducción: Marisela Ortega Lozano, mortega@elpasotimes.com; 542-6077.