(Jesus Alcazar / SomosFrontera)
CIUDAD JUAREZ José Antonio Ramírez hace todo lo que cualquier otro niño de 9 años de edad puede hacer pero no todo. Un tumor masivo sobre su hombro izquierdo le ha impedido andar en su bicicleta, jugar soccer y correr con otros niños en las calles de tierra de la colonia Rancho Anapra, donde vive.

Pero José está confiado que podrá hacer todo eso muy pronto.

Hace dos meses el niño empezó a recibir tratamiento en Nuevo México para reducir el tamaño del tumor antes de someterlo a cirugía removerlo, quizá, para la segunda mitad de este año.

José sufre de una enfermedad llamada linfagioma venosa una malformación del sistema linfático que ha afectado su salud y su apariencia física.

"Su bolita ya se le está bajando.

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Hasta su piel empezó a ser más suavecita", dijo la mamá de José, Cindy Serrano, refiriéndose al tratamiento que su hijo está recibiendo.

Aunque el niño ha recibido otro tipo de tratamientos en el pasado, en esta ocasión, Serrano está segura de que su hijo estará curado.

Un grupo de miembros de la Primera Iglesia Bautista de Río Rancho, localizado a unas 20 millas al noreste de Albuquerque y un equipo de doctores voluntarios del Hospital Universidad de Nuevo México están haciéndolo todo lo posible para ayudar al niño.


Los doctores, hospitales y jeringas no son nada nuevo para José, quien nació con la malformación. El niño empezó a recibir tratamiento en El Paso cuando era un bebé, luego de meses de diagnósticos erróneos y de no recibir ayuda de doctores de Juárez, aseguró la abuela del niño, Irene Ramírez.


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Explicó que su nieto recibió inyecciones para reducir y controlar el líquido almacenado en el tumor.

"Su bolita casi se desapareció cuando tenía dos años y medio", recordó, apuntando a una foto de José con su papá cuando tenía esta edad.

En el 2010 José dejó de recibir el tratamiento cuando la visa láser de su madre expiró y no pudo llevarlo al doctor en El Paso como solía hacerlo cada seis meses.

A partir de entonces, su tumor empezó a crecer fuera de control hacia su cuello y espalda, causándole al niño fatiga y malestar, dijo Serrano.

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Mencionó que los medios locales hicieron un reportaje sobre el padecimiento del niño, pero no logró generar una respuesta de la comunidad.

Autoridades del gobierno local también le ofrecieron ayuda y lo mandaron con un par de doctores en Juárez, quienes le prometieron tratamiento pero, al final, no lo hicieron, agregó.

Ahora, el tamaño y peso del tumor ha limitado a José a mover su brazo izquierdo o mover su cabeza para ese mismo lado. Las llagas sobre la piel que cubre el tumor sangran cada vez que el niño se agita, aseguró.

La enfermedad ha cambiado la personalidad alegre de José.

"No lo demuestra mucho pero, a veces, se deprime", dijo Ramírez, quien ayuda a Serrano a cuidar a José y sus cuatro hermanitos.

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Eso pasa, dijo, cuando los vecinos le ponen apodos o desconocidos en la calle se le quedan viendo.

"No tengo amigos. Casi siempre ando solo o con mis hermanitos", dijo José, sin que aparentemente le moleste.

A José le gusta jugar a ser "chofer" y jugar con su hermanito Saúl, de 4 años, y su primito Christian, de 3, en el interior del descompuesto camión de transporte público de su papá estacionado frente a su casa.

"Me gusta también el soccer, pero no puedo jugar tan bien ahorita", dijo.

Año de bendiciones

Serrano describió el 2012 y, lo que va del 2013, como años de muchas bendiciones para su familia, pero en especial, para José.

"Le agradezco a Dios por ponernos en nuestro camino a toda la gente que ha ayudado a José y todo el apoyo que nos han brindado", dijo Serrano.

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El verano pasado, miembros de la Primera Iglesia Bautista de Río Rancho vieron a José cerca de un orfanato durante una visita a Anapra y le ofrecieron ayuda a la familia del niño.

Al principio, la familia de José fue incrédula de la ayuda, pero su opinión cambió al poco tiempo cuando vieron la persistencia de los pastores de la iglesia para encontrar a doctores en Nuevo México disponibles en ayudar a niño y a sus padres a tener los documentos migratorios necesarios para ingresar a Estados Unidos.

Miembros de la iglesia también se dieron a la tarea de crear un fondo para pagar por los gastos médicos que pudiera tener José.

José Antonio Ramírez Serrano muestra las fotografias de los pastores de la Primera Iglesia Bautista de Rio Rancho en Alburquerque.
José Antonio Ramírez Serrano muestra las fotografias de los pastores de la Primera Iglesia Bautista de Rio Rancho en Alburquerque. (Jesus Alcazar / SomosFrontera)

En julio, José y sus papás viajaron por primera vez a Albuquerque, donde se entrevistaron con pediatras, dermatólogos y cirujanos del Hospital Universidad de Nuevo México, luego de que la división de Investigaciones de Seguridad Nacional de la oficina de Inmigración y Aduanas les diera visas humanitarias.

"Lo llevamos a tiempo. El tumor se estaba empezando a formar alrededor de su traquea", dijo el pastor asociado de la Primera Iglesia Bautista, Ted With.

Luego de viarias visitas con los doctores y un diagnóstico, José empezó su tratamiento en diciembre. El niño toma medicina oral una pastilla con los mismos ingredientes que el Viagra tres veces al día para ayudar a disminuir el tamaño del tumor.

"Este es un tratamiento experimental en el que todos confiamos que resultará", dijo With.

La farmacéutica que fabrica el medicamento, cuyo costo mensual asciende a los 2 mil 400 dólares, está donándolo.

Agregó que José necesitará eventualmente cirugía para remover el tumor, aunque es muy pronto para decir cuándo.

La familia de José estima que la cirugía será hecha más adelante, este mismo año.

Mientras tanto, Serrano y su esposo continuarán rotándose para llevar a su hijo a las visitas de doctor en Albuquerque, como lo han estado haciendo cada dos o tres semanas en camión.

José cursa el cuarto grado en la primaria Ricardo Flores Magón. Sin embargo, este año comenzó su educación en casa para que pueda viajar a Albuquerque sin perder clases y evitar que se agite durante su tratamiento.

El martes José fue a otra visita médica con su papá.

"Siempre me pican (para las transfusiones de sangre)", dijo José. "Pero me gusta mucho ir".

Dijo que, hasta el momento, ha visitado el zoológico, parques y centros comerciales en Albuquerque, donde puede obtener, al menos, un carrito Hot-Wheels para su colección y juguetes nuevos para sus hermanitos.

La Primera Iglesia Bautista de Río Rancho ha establecido un fondo para donaciones privadas para cubrir los gastos médicos y de viaje de José. Para donar, favor de llamar a la iglesia al (505) 892-1323 Ext. 21.

Los donativos también pueden ser enviados por correo a First Baptist Church, 3906 19th Av SE, Rio Rancho, N.M. 87124.

Lorena Figueroa may be reached at lfigueroa@elpasotimes.com; 546-6129.