Actualmente, después de haber sido intervenida en octubre cuando le implantaron un aparato en el lado derecho de su cráneo para poder escuchar, Keim pudo
Actualmente, después de haber sido intervenida en octubre cuando le implantaron un aparato en el lado derecho de su cráneo para poder escuchar, Keim pudo oír por primera vez la voz de su hijo Asher. (El Paso Times)
Durante quince años Dawn Keim vivió en un mundo de silencio.

El ruido de una gotera, el burbujeante sonido de un refresco y el bullicio de las voces de sus cinco hijos se habían esfumado de su vida cuando su capacidad de escuchar desapareció.

Ella nunca había podido percibir la melodiosa voz de su hijo de ocho años de edad.

"Él sólo articulaba con sus labios las palabras pero algunas veces no le podía entender. Mi hijo se frustraba y decía que estaba bien y que no importaba lo que me quería decir. Eso me partía el corazón".

Actualmente, después de haber sido intervenida en octubre cuando le implantaron un aparato en el lado derecho de su cráneo para poder escuchar, Keim pudo oír por primera vez la voz de su hijo Asher.

Actualmente, después de haber sido intervenida en octubre cuando le implantaron un aparato en el lado derecho de su cráneo para poder escuchar, Keim pudo
Actualmente, después de haber sido intervenida en octubre cuando le implantaron un aparato en el lado derecho de su cráneo para poder escuchar, Keim pudo oír por primera vez la voz de su hijo Asher. (El Paso Times)

"Fue lo más dulce y en ese momento me percaté de todo lo que me había perdido anteriormente. Mi hijo estaba muy contento porque finalmente me podía hablar".

Este gran logro acaparó la atención nacional y su caso será presentado en el programa de televisión "The Doctors" este jueves.

El episodio será transmitido a las 2 p.m. por la cadena NBC.

La experiencia de Keim le cambió la vida por completo ya que después de haber intentado recuperar la audición por medio de audífonos, ésta había perdido completamente la esperanza de volver a oír de nuevo.

"Hace aproximadamente un año y medio, mi hermana se encontraba dejando a su hijo Asher en la escuela cuando noté que él sólo movía los labios para comunicarse con ella".


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Y yo le dije: "Dawn, ¿te das cuenta que él no habla? sólo mueve los labios. Y mi hermana se soltó llorando", señaló Dori Fenenbock, hermana de Keim.

Después de percatarse de que su discapacidad estaba afectando a su familia, ésta se encontraba lista para intentar el procedimiento de implante que su hermana Dannah Meyers y los médicos le habían recomendado dos años atrás.

Keim, de 43 años, indicó que hace quince años fue la primera vez que se dio cuenta de su pérdida de audición cuando se encontraba desempacando una campana y no pudo escuchar su sonido.

"Pensé que estaba rota por lo que me la acerqué al otro oído y me di cuenta que sólo podía escuchar muy poco. Ahí fue cuando me percaté de mi sordera".

Generalmente, los estereocilios que se encuentran dentro de la cóclea del oído interno son los que transforman las vibraciones del sonido en impulsos nerviosos que son enviados hasta el cerebro. En el caso de Keim, los estereocilios se encontraban dañados causándole la pérdida de audición.

El implante de cóclea o caracol consiste en un aparato que transmite el sonido a través de un cable que contiene 22 electrodos los cuales transmiten los ruidos hasta el cerebro.

Este procedimiento se utilizó por primera vez en los años 70 s en Los Ángeles y desde entonces ha mejorado dramáticamente, según señaló el Dr. John House, especialista en neuro-otología en la Clínica House de dicha ciudad. La clínica realiza un promedio de 150 implantes de cóclea al año.

"Al principio, con estos implantes los pacientes podían oír pero no entendían lo que escuchaban. Actualmente, éstos pueden entender las palabras y cuando podemos detectar la sordera de nacimiento, implantamos estos aparatos a temprana edad para que los niños puedan desarrollar el habla de manera normal. Ha sido un rotundo éxito".

La cirugía de Keim, la cual tuvo un costo de 60 mil dólares, fue realizada en el mes de octubre en el Centro Médico San Vicente de los Ángeles. Según la Agencia de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos, este tipo de implante conlleva ciertos riesgos tales como meningitis, infección durante y después de la cirugía, mareo así como daño facial entre otros. Además de que el aparato utiliza baterías y los pacientes deben de tener cuidado de no encontrarse cerca de electricidad estática.

Para Keim todos esos riesgos han valido la pena. La mujer ahora puede escuchar a Asher y a su hijo Patterson, de 13 años, y por fin puede hablar por teléfono con su hija Lauren quien vive en Montana.

Asimismo, ya puede ver una película sin subtítulos. El último filme que Keim pudo ver y escuchar fue "Titanic".

Recientemente, acudió a la sala de cine para ver la película Zero Dark Thirty sobre la captura de Osama Bin Laden la cual pudo disfrutar sin necesidad de subtítulos.

Alex Hinojosa puede ser contactada en ahinojosa@elpasotimes.com