El cardiólogo David Turbay auscultó a su paciente Fidel Aparicio, quien lleva consigo el adminículo LifeVest desde hace cuatro semanas. El aparato
El cardiólogo David Turbay auscultó a su paciente Fidel Aparicio, quien lleva consigo el adminículo LifeVest desde hace cuatro semanas. El aparato desfibrilador emite señales de alerta cuando disminuye el ritmo cardiaco del portador. (Foto: Rudy Gutiérrez/El Paso Times.)
EL PASO - En noviembre pasado, Fidel Aparicio, de 69 años, fue víctima de un ataque cardiaco y estuvo a punto de morir.

"En cuanto llegué a la casa, me empezó a doler el estómago y a vomitar", relató el paciente. "Creí que no tenía importancia, pero al levantarme, me mareé".

Consuelo, su esposa, se preocupó de inmediato.

"Se cayó tres veces delante de mí; estaba muy débi" , agregó doña Consuelo. "Cuando cayó la última vez, no podía levantarse. No me dijo qué le ocurría y sólo me miró. Sus manos estaban tan heladas como si las hubiera metido al congelador".

Un mes después, Aparicio fue a consulta con el médico especialista David Turbay, en donde le colocaron el chaleco LifeVest, un desfibrilador.

"Lo uso las 24 horas del día", comentó Aparicio, al palpar la cajita. "Sólo me lo quito antes de darme una ducha. Cuando me disminuye el ritmo cardiaco, el desfibrilador emite una onda eléctrica hacia el corazón, para corregir los latidos".

El chaleco LifeVest se utiliza en la superficie corporal, en vez de ser implantado dentro del pecho, como ocurre con otros desfibriladores.

Constantemente, el adminículo monitorea el corazón del paciente y, en caso de detectarse una alteración rítmica mortal en potencia, el artefacto emite un breve choque eléctrico para restablecer la normalidad del ritmo cardiaco.

El aparato advierte al paciente de la situación, antes de emitir el referido choque.

"Es un aparato diseñado para prevenir la muerte repentina por males cardiacos", detalló Turbay.

"Este tipo de fallecimientos es muy común y una condición que afecta a unos 400 mil y 500 mil habitantes en Estados Unidos, cada año".

El chaleco se implanta en los pacientes víctimas de un ataque cardiaco, antes o después de una cirugía para corregir las coronarias (bypass), así como en casos de cardiomiopatía o fallas cardiacas congestivas.

En el caso de Aparicio, el paciente fue sometido a una angioplastia, un procedimiento tendiente a restablecer el flujo sanguíneo mediante las arterias, con el uso del VestLife.

"Vamos esperar entre tres y seis meses antes de intentar otro procedimiento", mencionó Turbay.

"Si su corazón sigue débil, entonces habremos de injertarle un desfibrilador tipo cardioverter, por ser de alto riesgo. Pero si su corazón está fuerte y el paciente se normaliza, entonces le retiraremos el desfibrilador".

El adminículo es muy ligero, fácil de usar y consiste en una funda y un monitor.

La funda detecta las arritmias y emite un choque eléctrico, además de monitorear constantemente el corazón del paciente.

"En un lapso de tan sólo cinco minutos cuando el corazón cesa de funcionar y la duración del cerebro", explicó Turbay. "Después de esos cinco minutos, el cerebro se daña irreversiblemente y ya nada podemos hacer. Entonces, este chaleco realmente salva vidas".

Si se detecta un ritmo cardiaco mortal en potencia, el aparato alerta a los transeúntes, en inglés o español, y transmite un choque eléctrico para restablecer el ritmo cardiaco, en menos de un minuto.

Víctor R. Martínez puede ser localizado en vmartinez@elpasotimes.com; 546-6128.

Traducción: Marisela Ortega Lozano, mortega@elpasotimes.com; 542-6077.

Entérate

Para mayores detalles sobre el adminículo LifeVest, consulta la página cibernética zoll.com o llama al número gratuito 800-543-3267.