(Ruben Ramirez/ El Paso Times)
EL PASO.- Los activistas que luchan por salvar las chimeneas de Asarco, y a quienes el tiempo se les acaba, están instando a la ciudad a encargarse de éstas y evitar que sean demolidas a través de una resolución que se presentará ante los miembros del cabildo la próxima semana.

Dicha resolución, la cual fue escrita por el grupo Save the Stacks, será colocada en la agenda del cabildo durante la sesión del próximo martes. La fecha límite para presentar un plan y así evitar que éstas sean demolidas es el 4 de diciembre.

Integrantes del mencionado grupo, ex empleados de Asarco, el senador estatal José Rodríguez y la juez del condado Verónica Escobar se reunieron el miércoles para ofrecer una conferencia de prensa en el terreno de la extinta fundidora la cual alguna vez fue parte importante de la industria fronteriza.

Los defensores de éstas proponen que la chimenea más alta, con una altitud de 826 pies, se convierta en un monumento en honor a los trabajadores del lugar y se conservará como un símbolo de lo bueno y lo malo para la historia de El Paso.

"Estas chimeneas forman parte de la historia de El Paso y representan a las cientos de familias cuyas vidas mejoraron a través del arduo trabajo aquí en la frontera", señaló Robert Ardovino fundador del grupo Save the Stacks. "Debemos permanecer firmes, fuertes y sólidos para apoyar a nuestra historia", manifestó Ardovino quien creció en el sector de Kern Place el cual se encuentra muy cerca del lugar.


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Ardovino puntualizó que otras ciudades, como Cleveland y San Antonio, han convertido zonas industriales en lugares decorativos y que la chimenea que lleva el nombre de Asarco es mucho más alta que el Arco St. Louis Gateway el cual mide 630 pies.

El proceso de recuperación se encargará de la limpieza del lugar independientemente de que ambas chimeneas se conserven o sean demolidas.

Los defensores de éstas han señalado que la ciudad no se haría cargo de toda la propiedad sino de sólo una parte.

En la imagen, miembros del grupo "Salvemos las torres de Asarco".
En la imagen, miembros del grupo "Salvemos las torres de Asarco". (Ruben Ramirez/ El Paso Times)
La parte principal del debate se centra en el costo para salvar la chimenea con franjas blancas y anaranjadas.

Un fiduciario encargado de la limpieza del área de Asarco estimó que el costo para reparar y mantener la estructura sería de 14 millones de dólares durante un período de 50 años, sin embargo el mencionado grupo defensor ha manifestado que el costo sólo sería de 3.9 millones de dólares.

El grupo Save the Stacks ha recaudado más de 50 mil dólares para conservar la estructura y contrató a una firma de ingeniería que llevó a cabo el mes pasado un análisis de las chimeneas.

"Nuestra evaluación e información muestra que las chimeneas se encuentran muy firmes", indicó Javier M. Carlin de la firma HKN Engineers la cual fue contratada por el grupo para llevar a cabo un análisis estructural.

Roberto Puga, fiduciario a cargo de las obras de limpieza y de la venta del lugar, señaló a través de un correo electrónico la semana pasada que sus deberes incluían tomar cualquier acción apropiada para maximizar el precio de venta y así cubrir los costos de recuperación y limpieza.

Agregó que a varias partes interesadas en el terreno de Asarco no les interesa comprarlo si las chimeneas permanecen ahí.

Puga señaló en su correo que si a la ciudad le interesa comprar las chimeneas, tendrá que pagar un precio al menos igual al que el fiduciario pudiera haber recibido de otras partes interesadas quienes estaban dispuestas a adquirir la propiedad sin la presencia de las chimeneas.

La carta también indicaba que la ciudad perdería aproximadamente entre cinco y 5.5 millones de dólares en ingresos públicos si adquiere dicho terreno.

La lucha por conservar las chimeneas es un asunto personal para Dan Arellano, de 58 años, integrante de una tercera generación de trabajadores de la fundidora Asarco.

Según éste, quien padece un tipo de leucemia, Asarco era un lugar donde se pagaba bien a los empleados en una ciudad de bajos ingresos, sin embargo a los trabajadores les preocupaba la contaminación que generalmente se desviaba hacia los vecindarios pobres en Juárez.

Arellano cree que las chimeneas deberían permanecer como un monumento a la historia de la industria en El Paso y a la lucha por clausurar dicha fundidora debido a la contaminación.

"Deseamos que permanezcan como un monumento a la memoria de los trabajadores que enfermaron y murieron. Quieren eliminarlas y limpiar el lugar. Sin embargo, ambas son un símbolo y la evidencia irrefutable de lo que ahí sucedió".

Más información: www.savethe-stacks.org

Daniel Borunda puede ser contactado en dborunda@elpasotimes.com