El Club Guadalajara realizó ayer una visita al Centro de Readaptación Social de Puente Grande, esta vez para entrenar sobre la nueva cancha sintética que
El Club Guadalajara realizó ayer una visita al Centro de Readaptación Social de Puente Grande, esta vez para entrenar sobre la nueva cancha sintética que Jorge Vergara mandó a instalar en el complejo tras la promesa hecha en su primera visita, en abril del 2011. (Agencia Reforma)
GUADALAJARA, Jalisco 11-Feb .- Por casi 2 horas sus penas quedaron en el olvido y fue "culpa" de las Chivas.

El Club Guadalajara realizó ayer una visita al Centro de Readaptación Social de Puente Grande, esta vez para entrenar sobre la nueva cancha sintética que Jorge Vergara mandó a instalar en el complejo tras la promesa hecha en su primera visita, en abril del 2011.

Cerca de mil 500 de los 5 mil 500 reclusos presenciaron la práctica del Rebaño sobre la hierba artificial que ya es parte del penal.

"Regresaste a casa, Sabah", "Muévete, Márquez Lugo".

Separados de la cancha por una malla ciclónica, los prisioneros acompañaron la visita de las Chivas con gritos y risas.

"Me tocó ya en una ocasión, cuando estaba en Jaguares de Chiapas, ir a una penitenciaría, pero no fuimos a entrenar, fuimos nada más de visita esa vez, pero no, no se compara con un penal de esta magnitud", confesó el delantero Rafael Márquez Lugo.

Durante el "torito" con el que entraron en calor, el técnico Benjamín Galindo, Marco Fabián, Jorge Enríquez y Héctor Reynoso regalaron algunos balones a los reos que nutrieron casi en su totalidad el contorno de la cancha, valuada en poco más de 197 mil dólares.

Un par de internos, elegidos entre los de mejor comportamiento, tuvieron el privilegio de estrenar la cancha y realizar el "torito" con todo el plantel.


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Al notar la euforia y los gritos de "Maestro" de los que estaban tras la malla, Galindo se quitó la chamarra y se la obsequió a un reo, quien sin pensarlo se la puso y la presumió.

Luis Carlos Nájera, secretario de Seguridad Pública del Estado, y Dennis te Kloese, el presidente deportivo de las Chivas, firmaron el convenio de donación de la cancha, que será utilizada por los 70 equipos que están en la Liga interna.

Cerca del final, Érick "Cubo" Torres se acercó a regalar su camiseta de entrenamiento y algunas casacas.

Hubo una firma de autógrafos y la mayor parte del plantel se retiró rumbo al autobús en ropa interior y shorts, pues la ropa de entrenamiento se quedó con los internos.

"Adiós. Vuelvan pronto", se escucharon algunas voces.

Al salir el Rebaño, todo mundo regresó a su rutina.