Desde que Salvador Cabañas era un niño, soñaba con dejar la casa paterna y abandonar el poblado de Itaguá para buscar un mejor futuro.
Desde que Salvador Cabañas era un niño, soñaba con dejar la casa paterna y abandonar el poblado de Itaguá para buscar un mejor futuro. (Agencia Reforma)
MÉXICO, DF 24-Ene .- Desde que Salvador Cabañas era un niño, soñaba con dejar la casa paterna y abandonar el poblado de Itaguá para buscar un mejor futuro.

Antes de debutar con el club 12 de Octubre, Chava se iba a entrenar con una taza de té en el estómago y rogando para que los vecinos le regalaran algo de comida.

Muchas noches las pasó al lado de su amigo Darío Verón, actual capitán de los Pumas, durmiendo en colchones viejos que recogían de la calle, en una vivienda que hacía las veces de Casa Club.

Sus padres se dedicaban al negocio de la panadería, que habían habilitado en el hogar familiar. Era un lugar rústico, con muchas carencias y que apenas les daba para vivir al día,

Cabañas traía el futbol en la sangre y la necesidad urgente de darle la espalda a la pobreza y por eso no le costó trabajo brillar en su debut a los 18 años, anotando 4 goles.

Para el 2001 se fue vendido al Audax de Chile y dejó atrás su vida en Itaguá, a donde cada año volvía con la promesa de ayudarles a sus padres a montar un negocio en forma y restaurar la añeja casa.

En el 2003 llegó a México con Jaguares, su contrato ya tenía varios ceros por delante y comenzaron a llegar los carros deportivos, las casas de lujo, todas rentadas, y los amigos.

El América pagó 4 millones de dólares por hacerse de sus servicios en 2006 y Chava comenzó a ganar dinero por montones, mensualmente percibía cerca de 1.5 millones de pesos.

El destino lo tomó desprevenido el 25 de enero del 2010 cuando recibió un impacto de bala mientras departía en el Bar Bar, uno de sus sitios predilectos.

Sus cuentas se desvanecieron en cuestión de meses, su esposa, María Alonso acusó al representante, José María González de robarle y quedó en la pobreza. Hace unos meses volvió a Itaguá, luego de haberse separado de su mujer. Regresó a la casa de sus padres porque necesita vivir bajo supervisión, con lo poco que todavía le quedaba se puso el overol y ayudó a construir una nueva panadería, porque la anterior estaba en ruinas, hasta hizo labores de albañil para edificar un par de cuartos más en aquel sitio.

A sus 32 años, Cabañas tiene el sueño con ascender a Primera División al 12 de Octubre, algo que luce casi imposible, pues Chava no puede rematar con la cabeza, tiene dañada la visión periférica del ojo izquierdo y la memoria a corto plazo.