Inmigrantes hispanos participan en una manifestación en contra del programa Comunidades Seguras en Nueva York el 15 de julio del 2011. Ciertos cambios
Inmigrantes hispanos participan en una manifestación en contra del programa Comunidades Seguras en Nueva York el 15 de julio del 2011. Ciertos cambios anunciados recientemente podrían suavizar el impacto del programa de deportaciones, pero las últimas cifras oficiales demuestran que la iniciativa sigue actuando con fuerza: ha forzado la expulsión de unos 247.000 inmigrantes desde que fue impuesta por primera vez en un condado de Texas a finales del 2008. (Foto AP/Mary Altaffer, archivo) (Associated Press)
AUSTIN, Texas, EE.UU. (AP) El Partido Republicano no está en contra de los inmigrantes, a pesar de que mucha gente ha sido encaminada a creer eso por culpa de un pequeño grupo de extremistas ruidosos, dijo el miércoles el activista nacional Grover Norquist ante un foro de conservadores.

Sus declaraciones se conocieron después de que un par de demócratas en la Cámara de Representes de Texas, donde los republicanos son mayoría, pidieron aprobar una resolución para exhortar a los líderes en Washington a la promulgación de una reforma migratoria a nivel nacional mientras la Casa Blanca y el Congreso proponen nuevos caminos para que obtengan la ciudadanía para casi 11 millones de personas que residen sin permiso en Estados Unidos.

Norquist es presidente de Estadounidenses por una Reforma Fiscal, pero últimamente ha abogado por reformar las leyes migratorias del país. Dijo que la mayoría de los republicanos está con él, no con los extremistas.

"Hemos tenido algunas voces muy sonoras, voces innecesariamente disgustadas, que han sido demasiado ruidosas y la razón por la que han sido sonoras y escuchadas es que otra gente, la gente aquí, ha estado en silencio", dijo Norquist a un grupo de líderes religiosos y empresariales reunidos en un foro en una iglesia bautista en Austin, Texas.

Norquist agregó que se atribuyó al partido el mensaje equivocado debido a los comentaristas de programas de radio y televisión que "han sido descritos como muy conservadores".

"Es por eso que pienso que nuestros candidatos presidenciales, pese a que muchos de ellos no eran así en su corazón, comenzaron a sonar muy torpes sobre la inmigración durante las recientes elecciones", agregó.

Norquist indicó que los republicanos se relacionan con los electores hispanos en tema sociales como la oposición al aborto, pero "uno no tiene la segunda parte de la conversación hasta convencerlos de que no amenazarás con deportar a sus amigos, familia o compañeros de trabajo".

Texas comparte una frontera de 1.930 kilómetros (1.200 millas) con México, y es el lugar donde viven casi 2 millones de inmigrantes sin permiso. Muchos conservadores en el estado tendrían un punto de vista más amable con la inmigración en comparación con sus colegas en otras partes de Estados Unidos. De hecho, el gobernador texano Rick Perry fue criticado mientras buscaba la candidatura presidencial en 2011, por su apoyo a la oferta de matrículas universitarias más económicas a los inmigrantes no autorizados.