El presidente Barack Obama en una foto de archivo del 1 de enero de 2013. Atrás, el vicepresidente Joe Biden
El presidente Barack Obama en una foto de archivo del 1 de enero de 2013. Atrás, el vicepresidente Joe Biden (Charles Dharapak)
HONOLULU, Hawai (AP) El presidente Barack Obama quedó satisfecho con el acuerdo de último momento que evitó que el país cayera por el "precipicio fiscal", aunque considera que es solamente un paso en un plan general para apuntalar la economía y reducir el déficit federal.

Obama dijo el sábado en su alocución semanal radial y por internet que la nueva ley aprobada por el Congreso el día de Año Nuevo y firmada el jueves eleva los impuestos, especialmente los de los más acaudalados, y evita una recesión.

Obama encara ahora nuevas batallas con el Congreso para ampliar el tope de la deuda federal, que es ahora de 16,4 billones, y para resolver más de 100.000 millones en reducciones el gasto público que fueron postergadas por dos meses mediante el compromiso recién logrado.

Los legisladores prometieron reemplazar esas reducciones generalizadas con recortes más puntuales que tardarían más en implementarse.

Obama que habló desde Hawai, donde pasa unas vacaciones con su familia dijo que está dispuesto a considerar más reducciones del gasto público y aumentos fiscales para mermar el déficit.

Empero, aclaró que "no se comprometerá" con el Congreso para que éste eleve el tope de la deuda federal. La calidad crediticia del país fue devaluada por primera vez en el 2011 luego de que los legisladores amenazaron con no actuar sobre el tope de deuda.

"Nuestras familias y negocios no pueden permitirse nuevamente ese peligroso juego", dijo Obama.

Si los legisladores de ambos partidos "se centran en el interés de nuestro país por encima de los intereses partidistas, estoy seguro que podremos reducir el gasto y elevar los impuestos de forma que reduzca nuestro déficit y proteja a la clase media", insistió el mandatario.

En la respuesta republicana, el representante Dave Camp dijo que cuando la atención vuelve a estar centrada en el límite de la deuda, "debemos identificar formas responsables para encarar el despilfarro de Washington".

Los estadounidenses saben que "cuando no queda más dinero en la cuenta bancaria y las tarjetas de crédito han sido agotadas, el gasto debe cesar", dijo Camp.