UTEP professors  Almeida, left and Alexandre Marques showed a container of trypanosoma cruz infecting host cells Wednesday at UTEP.
UTEP professors Almeida, left and Alexandre Marques showed a container of trypanosoma cruz infecting host cells Wednesday at UTEP. (El Paso Times)
Un profesor de la Universidad de Texas en El Paso ha desarrollado una vacuna que puede brindar protección contra la enfermedad de Chagas la cual afecta a millones de personas en todo el mundo con consecuencias devastadoras.

El doctor Igor C. Almeida, de 52 años y profesor de ciencias biológicas, empezó su investigación hace 22 años en Brasil y alcanzó la etapa de descubrimiento después de su llegada a UTEP.

Almeida señaló que Alexandre F. Marques, de 39 años, investigador de posgrado en UTEP y colaborador en su laboratorio, fue parte fundamental en el desarrollo de dicha vacuna. El trabajo de ambos contribuyó a colocar a la mencionada universidad en el mapa de la investigación médica.

"No es algo común que una persona pueda cambiar los libros de medicina tan drásticamente", indicó Stephen Aley, decano interino de la Facultad de Ciencias. "Gracias a la investigación del Dr. Igor Almeida, una grave enfermedad prevaleciente en el continente americano puede ser totalmente prevenida. Él es un claro ejemplo de cómo los investigadores de UTEP ayudan a las personas en riesgo en esta región y en todo el continente americano".

La enfermedad de Chagas debe su nombre a Carlos Chagas, doctor brasileño quien descubrió este padecimiento en 1909, según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades.

Ésta es causada por el parásito Trypanosoma cruzi, el cual se transmite a personas y a animales a través de los triatominos o insectos conocidos como bichos asesinos.


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A la enfermedad de Chagas también se le conoce como Tripanosomiasis americana.

El punto de inflexión se produjo después de que Almeida, quien ha estado en UTEP desde el 2004, identificó un cierto tipo de azúcar en el parásito que resulta extraño para el cuerpo humano y el cual causa que el sistema inmune reaccione y produzca anticuerpos en contra de éste, lo que ocasiona que el parásito muera.

Después de este hallazgo, Almeida y Marques crearon una vacuna que contiene esta azúcar y la administraron a ratones de laboratorio que imitan la reacción del cuerpo humano hacia este parásito.

Los ratones a los que se les administró la vacuna tuvieron un índice de supervivencia del cien por ciento y mostraron grandes niveles de anticuerpos los cuales pudieron matar fácilmente al parásito. En otras palabras, la sustancia que fue extraída fue la misma que se utilizó para aniquilarlo.

Almeida indicó que algunos medicamentos actualmente utilizados para tratar esta enfermedad, pueden resultar tóxicos para los pacientes. Sin embargo, esta nueva vacuna es completamente segura.

"Me siento sumamente emocionado con el desarrollo de la vacuna el cual surgió a través de más de 20 años de ardua labor. Esta clase de descubrimientos no suceden todos los días. Aún tenemos mucho trabajo por hacer antes de que ésta se pueda utilizar en los humanos", señaló Almeida.

En 1997, Almeida fue coautor del único examen en el mundo para diagnosticar dicha enfermedad y proporcionar tratamiento. Dicho examen formó parte de un proyecto de 3 millones de dólares sufragado por el fideicomiso Wellcome Trust para determinar si las nuevas medicinas así como las ya existentes pueden curar la enfermedad adecuadamente.

Almeida señaló que los insectos, los cuales se alimentan de sangre, aparecen en la noche mientras la presa duerme. Los bichos transmiten la infección a través de las heces contaminadas que dejan en las víctimas mientras toman la sangre de éstas.

Después del piquete se siente comezón en el área afectada lo que causa que la víctima se rasque y distribuya así las heces del insecto hacia la herida o hacia la boca o los ojos. El parásito penetra el torrente sanguíneo e infecta las células de todo el cuerpo principalmente las del corazón y el sistema gastrointestinal.

Los humanos pueden transmitir la enfermedad a otros a través de trasplante de órganos y transfusiones de sangre. Las mujeres embarazadas que se encuentran infectadas pueden transmitir la enfermedad al feto. Las personas también pueden resultar infectadas a través de la ingesta de alimentos y jugos contaminados.

La enfermedad de Chagas prevalece en todo el continente americano principalmente en el norte de México y en América Central y del Sur. Durante los últimos años se han reportado casos en Canadá, Estados Unidos, Europa, Japón y Australia.

En la región, dicho padecimiento se ha detectado en Tucson, Arizona.

Una declaración en la página de Internet del mencionado centro de control de enfermedades señala que, "En los Estados Unidos la enfermedad de Chagas se considera una de las infecciones parasitarias más desatendidas dentro del grupo de cinco enfermedades parasitarias que han sido detectadas por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades para su tratamiento".

Almeida señaló que en los Estados Unidos aproximadamente 300 mil personas se encuentran infectadas y podrían no saberlo. Para casi el 80 por ciento de éstas la enfermedad puede pasar inadvertida. "Sin embargo el 20 ó 30 por ciento de la población infectada podría desarrollar debilitamiento y algunas veces hasta se encontraría en peligro de perder la vida con el paso del tiempo", dijo.

"No sabemos por qué este porcentaje de personas presentan severos problemas de salud. Posiblemente se deba a su sistema inmunológico. Todo lo que sabemos el que el 80 por ciento de las personas infectadas se encuentran bien. Es como ser VIH positivo y no tener SIDA", agregó.

Algunas de las complicaciones de salud debido a la enfermedad de Chagas son:

-Anormalidades en el ritmo cardíaco que podrían conducir a la muerte.

-Dilatación del corazón lo que ocasionaría que deje de pompear sangre adecuadamente.

-Dilatación del esófago o del colon ocasionando dificultad para digerir la comida o para regir.

Diana Washington Valdez puede ser contactada en dvaldez@elpasotimes.com