
Seguramente la violencia todavía no concluye, coincidieron Phil Jordan y Carlos Spector, ex director del Centro de Inteligencia de El Paso y el abogado especialista en solicitudes de inmigración interpuestas por personas mexicanas.
"Estamos viendo la calma antes de la tormenta", anticipó Jordan, ex agente de la Agencia de Lucha Anti Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) y asesor en la materia.
"Presagiamos otro significativo episodio de violencia debido a la pugna sobre quiénes serán los jefes de los carteles del narcotráfico".
Según el abogado Spector, ciertas fuentes mexicanas temen la inminencia de otra oleada de violencia, en virtud de las modificaciones implantadas por las nuevas autoridades federales en los mandos de seguridad.
El primero de diciembre, Calderón concluyó oficialmente su mandato, al asumir el Presidente Enrique Peña Nieto.
"También se anticipan ajustes entre los carteles y, por ello, la violencia aún no cesa", comentó Spector. "La situación se pondrá mal nuevamente".
Juárez, donde han perecido unos 11 mil hombres, mujeres y niños durante la extraordinaria ola de violencia, ha sido uno de los principales campos de batalla entre los carteles mexicanos de la droga, durante los últimos seis años.
Tal situación empeoró en el 2008, cuando los cabecillas del cártel de Vicente Carrillo le declararon la guerra al cártel del Chapo Guzmán, quien ganó la contienda, según creen los enterados.
En el ámbito nacional, expertos del centro de estudios México Evalúa informaron que se cometieron 101 mil 199 homicidios en la República Mexicana desde diciembre del 2006, cuando Calderón tomó posesión como presidente, hasta octubre pasado.
"Ello significa un 35.7 por ciento de incremento de homicidios en comparación con los asesinatos documentados durante el gobierno de su antecesor, Vicente Fox", redactaron los autores del informe de esa organización, con sede en la Ciudad de México.
Probablemente la cifra mortal es aún superior en virtud de que las denuncias por homicidio seguramente no enumeran a las víctimas de un solo caso.
"En México ya estamos habituados a contar cadáveres", comentó Edna Jaime, directora general de México Evalúa. "Sin embargo, en su gran mayoría, estos decesos no son investigados, y ni siquiera los agentes del ministerio público los clasifican como ilícitos".
La impunidad, es decir, los delitos sin castigo, es un grave problema en México.
En su investigación, el personal de México Evalúa descubrió que, en el estado de Chihuahua, se detenta el máximo porcentaje (96.4 por ciento) de homicidios sin resolver y, por ende, "impunes".
Diana Washington Valdez puede ser localizada en avaldez@elpasotimes.com; 546-6140.
Traducción: Marisela Ortega Lozano, mortega@elpasotimes.com; 542-6077



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