Jabin Bogan, un chofer estadounidense de 27 años, fue captado junto con su madre, durante una conferencia de prensa efectuada en El Paso, Texas, después de
Jabin Bogan, un chofer estadounidense de 27 años, fue captado junto con su madre, durante una conferencia de prensa efectuada en El Paso, Texas, después de ser liberado de una prisión mexicana, donde permaneció preso durante siete meses. El ex recluso dijo haber dormido siete meses en el suelo. (Juan Carlos Llorca/AP)
DALLAS - Durante siete meses, Jabin Bogan durmió en el suelo de la celda de una penitenciaría de máxima seguridad en la República Mexicana, donde permaneció recluido al ser detenido por cruzar la frontera entre El Paso y Juárez con un cargamento de 268 mil municiones, en su tráiler.

El chofer convivió con otros nueve reclusos en la celda, donde había únicamente siete camas.

Sólo uno de los internos hablaba inglés.

Bogan dijo haber ayunado por tres semanas y, constantemente, se preguntaba si su vida corría peligro.

"Uno nunca sabe qué sucede", comentó Bogan. "Está uno rodeado de gente que no habla en tu idioma, así que ignoras de qué están hablando".

El miércoles pasado, el chofer de carga, originario de Dallas, dio inéditos detalles sobre su liberación y la odisea padecida desde su encarcelamiento hasta su salida de la cárcel.

El entrevistado, de 27 años, regresó a Estados Unidos la semana pasada, siete días después de ser liberado.

Bogan insiste en que iba rumbo a Phoenix el pasado abril, para entregar un cargamento de municiones, en el camión de carga.

Por accidente, según dijo, cruzó el puente internacional de El Paso y trató de devolverse al darse cuenta de su error, pero el personal de la Aduana mexicana se lo impidió.

Fue detenido y, finalmente, enviado hacia una prisión de máxima seguridad en el interior de la República Mexicana.

Bogan fue declarado culpable de contrabando y sentenciado a tres años de cárcel, aun cuando los inspectores aduanales mexicanos contradijeron los alegatos de los fiscales, quienes aseguraban que el indiciado ocultó las balas en un compartimiento de su tráiler quinta rueda.

Posteriormente, los jueces conmutaron su pena corporal por el tiempo purgado en prisión y a cambio de una multa.

Su abogado en Estados Unidos, Larry Taylor, dijo haber reunido cinco mil dólares vía donativos para cubrir el monto de la fianza exigida por las autoridades mexicanas y para liquidar los honorarios de los abogados en México.

Tanto Taylor como Bogan se mostraron herméticos en torno a si las autoridades mexicanas le prohibieron su regreso a México.

Según relató Bogan, unos cuantos celadores hablaban inglés, así como otro recluso quien vivió una temporada en la Ciudad de Oklahoma.

Pero fuera de ello, se sintió prácticamente aislado, ya que rara vez recibió cartas o telefonemas.

"Rezaba cuanto estaba en la regadera" detalló Bogan. "También al comer y al utilizar los servicios sanitarios. Oraba mientras jugaba al ajedrez y rezaba hasta donde era posible para no volverme loco".

Al principio, dijo, rechazó la comida de la prisión y, por fin, logró comer algo al imaginarse que eran hamburguesas con queso o una rebanada de pizza.

Durante el vuelo rumbo a Estados Unidos, su primera comida fue del Burger King.

La investigación del caso duraría tan sólo dos días, le dijeron a Bogan, señaló el entrevistado.

"Pero esas 48 horas se convirtieron en siete meses", recalcó.

Las autoridades mexicanas han intentado eliminar el tráfico de armamento en la frontera entre Estados Unidos y México.

El Presidente Felipe Calderón ha culpado a las leyes estadounidenses de permitir el cruce de armas rumbo a México, donde los cárteles enemigos se disputan la plaza a sangre y fuego.

En la entrevista efectuada el miércoles de la semana pasada, Bogan insistió haberse equivocado, sin intención de cometer delito alguno.

"De haber sabido que cruzar con arsenal me hubiera traído tantas dificultades, me hubiera devuelto cuanto antes, en medio del tránsito", recalcó. "Pero no sabía".

Traducción: Marisela Ortega Lozano, mortega@elpasotimes.com; 542-6077