(Archivo El Paso Times)
EL PASO.- nuevo presidente de México, Enrique Peña Nieto, tomará posesión del cargo este sábado, trayendo nuevas esperanzas a un país devastado por una lucha contra el narcotráfico que dejó más de 100 mil muertos durante la administración del presidente saliente Felipe Calderón.

La envestidura de Peña Nieto también marcará el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia desde el 2000 cuando fue desplazado por el derechista Partido Acción Nacional (PAN). El PRI gobernó México la mayor parte del siglo pasado.

Uno de los retos más grandes que enfrenta el ex gobernador del estado de México, de 46 años de edad, es la reducción de la narcoviolencia en México, especialmente en las ciudades fronterizas como Ciudad Juárez, donde según cifras oficiales, más de 10 mil vidas se han perdido y un número indeterminado de personas han desaparecido desde el 2008.

Pero de acuerdo con expertos, la reducción de violencia es sólo una de varias tareas pendientes que el nuevo presidente debe abordar en las ciudades fronterizas. La discusión de una zona de libre comercio, los esfuerzos para ampliar la colaboración de hacer los cruces fronterizos más seguros y eficientes así como la necesidad de trabajar en el desarrollo social, también deben formar parte de su lista de prioridades.

"El desarrollo social, la generación de empleos y la seguridad son los elementos que deben estar incluidos para resolver los problemas actuales en la frontera", dijo Héctor Padilla, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Texas en El Paso (UTEP). "Estos elementos deben estar incluidos en una propuesta de un gobierno diferente".

Temas de seguridad

Durante su campania, Peña Nieto dijo que planea modificar la ofensiva militar que mantuvo el gobierno de Calderón en los últimos seis años. Sin embargo, hasta el momento no ha dado a conocer qué es lo que cambiará o qué hará para reducir el número de asesinatos y el crimen.

Para algunos expertos, el enfoque de la estrategia de seguridad de Peña Nieto no será muy diferente al de Calderón.

"Quizá sea un enfoque más sutil, menos confrontacional, pero al final con el mismo corte militar", dijo el profesor de ciencias políticas de UTEP e investigador académico para el Instituto James A. Baker para Políticas Públicas en la Universidad de Rice, Tony Payán.

Dijo que el nombramiento del ex director de la Policía Nacional de Colombia, el general Oscar Naranjo, como consejero sobre asuntos de seguridad es una señal de continuar con una línea militar.

Payán dijo que Naranjo probablemente será uno de los hombres más cercanos a Peña Nieto y sus recomendaciones incluirán la militarización de las fuerzas de seguridad.

Peña Nieto ha dicho que quiere incrementar el número de los oficiales de la policía federal y crear una corporación policíaca con preparación militar. De acuerdo con datos oficiales, la policía federal aumentó de 6 mil a 36 mil oficiales durante al administración de Calderón.

Padilla, quien también es catedrático en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), consideró que no hay una estrategia de seguridad clara para la frontera o el resto del país.

"Peña Nieto tiene un gran desafío como cuando Calderón lo tuvo al comienzo de su administración de ganar legitimidad. Y la guerra en contra de los carteles y el crimen organizado busca ganar esa legitimidad", dijo Padilla.

Payán agregó que para reducir la violencia en México, el plan de seguridad de Peña Nieto debe tener un "cambio real" y una estrategia específicamente diseñada para los estados del norte, como Chihuahua, que sea diferente e independiente del que sea implementado en el país.

Los expertos anticipan que Peña Nieto le dará continuidad a los programas asistenciales de Estados Unidos como la Iniciativa Mérida, un paquete económico de ayuda de 1,900 millones de dólares para apoyar los esfuerzos de la guerra contra el narco en México.

También prevén que el presidente entrante de México tendrá nuevos retos.

El próximo año habrá elecciones locales en Juárez y otras ciudades mexicanas y los nuevos líderes tendrán que retomar programas gubernamentales, incluyendo aquellos dirigidos a la seguridad.

También México se tendrá que adaptar a las nuevas dinámicas en Estados Unidos con la legalización de la mariguana en algunos estados, incluyendo su uso recreativo en Colorado y Washington.

Peña Nieto ha expresado que está en contra de la legalización de las drogas, pero está abierto a un debate del tema.

"La (legalización estatal) crea ciertas distorsiones e incongruencias ya que es un conflicto con (la ley) federal (de Estados Unidos), y eso tendrá un impacto en cómo México y otros países del hemisferio respondan. Personalmente, estoy en contra de la legalización; No creo que sea el camino (correcto)", dijo el presidente entrante de México a la revista TIME esta semana.

Crecimiento económico

Eric Olson, director adjunto del Centro México del Centro Internacional Woodrow Wilson para Estudios Escolares, dijo que Peña Nieto se enfocará en el crecimiento económico y la creación de empleos, como una alternativa viable para aquellos que estén en riesgo de caer en las drogas y el crimen.

Y para eso, pedirá la cooperación de Estados Unidos, agregó.

"Peña Nieto pondrá atención especial para mejorar el comercio entre México y Estados Unidos, tomando en cuenta la frontera común", dijo Olson.

Esta semana Peña Nieto se reunió por primera vez con el presidente Barack Obama en Washington, D. C., lo que para Olson fue una buena señal de la importancia que México le da a Estados Unidos para discutir temas bilaterales, incluyendo los de seguridad, económicos y migratorios.

Los expertos dijeron que Juárez-El Paso y el resto de las comunidades fronterizas entre México y Estados Unidos continúan teniendo deficiencias en su infraestructura y poco personal en los puertos de entrada, lo que afecta a los esfuerzos para ampliar la colaboración comercial entre los dos países.

Dijeron que los gobiernos de México y Estados Unidos deben redefinir la idea de la frontera en común, de ser una violenta e insegura, a una de oportunidad de comercio. Mientras que Estados Unidos tiene que facilitar la entrada comercial legal, México tiene que crear mecanismos que garanticen que los productos exportados a Estados Unidos estén seguros, agregaron.

Padilla piensa que Peña Nieto volverá a poner en la mesa de discusión la idea de una zona de libre comercio en las ciudades fronterizas, el traer inversión extranjera y apoyar programas que empresarios mexicanos han promovido para impulsar el desarrollo económico.

Ese impulso puede incluir la creación de trabajos relacionados al sector de la energía e industria aeroespacial, como en la ciudad de Chihuahua, dijo Olson.

Más oportunidades económicas y de trabajo también ayudarán a regular el flujo indocumentado de mexicanos a Estados Unidos.

"La economía de México debe ser los suficientemente competitiva para mantener a los mexicanos en casa", dijo Olson.

Además de más seguridad y empleos para la frontera y el resto de México, otro elemento clave que se espera de la administración de Peña Nieto es la reconstrucción del tejido social, según expertos.

Padilla dijo que aún no está claro si Peña Nieto dirigirá recursos para ayudar a que las víctimas de la violencia sanen o para terminar la corrupción.

"Tendremos que esperar", dijo a su vez Payán. "Habrá cambios (con Peña Nieto), pero no debemos esperar que sean grandes o inmediatos. Desafortunadamente, la frontera, como Juárez, es más sensible a cambios negativos que a positivos".

Lorena Figueroa puede ser contactada en lfigueroa@elpasotimes.com; 546-6129.