El presidente Barack Obama responde una pregunta durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca el miércoles 14 de noviembre de 2012, en Washington.
El presidente Barack Obama responde una pregunta durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca el miércoles 14 de noviembre de 2012, en Washington. (Foto AP/Carolyn Kaster) (Associated Press)
WASHINGTON (AP) No hay evidencias de amenazas a la seguridad nacional a raíz del creciente escándalo sexual que derivó ya en la caída del jefe de la CIA y que ha dejado en vilo la carrera del comandante de las fuerzas estadounidenses en Afganistán, dijo el miércoles el presidente Barack Obama.

Sin embargo, el mandatario señaló que se está reservando un juicio sobre cómo manejó el FBI la investigación que inició en verano pero llegó a su escritorio hasta después de la elección de la semana pasada.

"En general tengo mucha confianza en el FBI", dijo Obama, al calificar sus palabras de apoyo a la agencia y sus acciones en el caso.

En momentos en que Obama hablaba sobre el escándalo desde la Casa Blanca, legisladores en el Capitolio estaban interrogando en privado a funcionarios del FBI y la CIA sobre los mismos asuntos: si estuvo en riesgo la seguridad nacional por el caso y porqué no se enteraron más pronto sobre la investigación.

"No tengo evidencia en este punto, por lo que he visto, de que se haya revelado información clasificada que de alguna manera pudiera tener un impacto negativo sobre nuestra seguridad nacional", dijo Obama en su primera conferencia de prensa luego de la elección presidencial.

En cuanto al manejo del asunto por parte del FBI, Obama apuntó: "Mi expectativa es que ellos siguieron los protocolos que ya habían establecido.


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Uno de los retos aquí es que se supone que nosotros no nos entrometemos en investigaciones criminales, y esa ha sido nuestra práctica".

Funcionarios judiciales federales han dicho que el FBI no informó más pronto a la Casa Blanca y al Congreso sobre la investigación original debido a reglamentos establecidos después del escándalo Watergate para evitar interferencia en investigaciones criminales, y que no se notificó a legisladores de potenciales problemas de seguridad nacional porque la agencia los había resuelto rápidamente.

David Petraeus, otrora el comandante principal de Estados Unidos en Irak y Afganistán, dejó el cargo en la CIA tras reconocer una relación extramarital con su biógrafa Paula Broadwell. Según las autoridades, Broadwell envió correos electrónicos anónimos e intimidatorios a una mujer a la que aparentemente consideraba una rival por el amor de Petraeus.

Esa mujer, Jill Kelley, intercambió a su vez miles de mensajes electrónicos, algunos de los cuales incluyeron coqueteos, con el actual comandante en Afganistán, el general John Allen. Semejantes correos representarían evidencias de otra relación inapropiada.

En su conferencia de prensa, Obama buscó ganar apoyo hacia sus propuestas económicas, de cara a las negociaciones con los legisladores sobre el llamado abismo fiscal. Ese fenómeno sobrevendría al comienzo del siguiente año, cuando expiren los recortes de impuestos vigentes durante una década, y se reduciría drásticamente el presupuesto para programas militares e internos, lo que podría derivar en otra crisis económica.

Pero el escándalo de los generales ha eclipsado esta semana la agenda económica de Obama. La situación podría descarrilar también los planes de una transición tersa en su equipo de seguridad nacional y complicar la planificación militar en un momento crucial con respecto a la guerra en Afganistán.

El director del FBI Robert Mueller y el subdirector Sean Joyce se reunieron el miércoles en privado con legisladores de ambos partidos en el Capitolio para explicar cómo se desarrolló la investigación. Se reunieron primero con la senadora demócrata Dianne Feinstein, presidenta del Comité de Inteligencia de la cámara alta, y con el senador Saxby Chambliss, republicano de mayor rango en el comité, luego cruzaron el Capitolio para encontrarse con el Comité de Inteligencia de la cámara baja.

El director interino de la CIA Michael Morell compareció a continuación ante el panel de la Cámara de Representantes, después de reunirse un día antes con funcionarios de Inteligencia del Senado para explicar los acontecimientos dentro de la CIA que llevaron a la renuncia de Petraeus.

El interrogatorio en el Capitolio continuará el jueves.

El legislador Dutch Ruppersberger, demócrata de mayor rango en el Comité de Inteligencia de la cámara baja, dijo que una audiencia agendada para el jueves que explorará el manejo por parte del gobierno de los ataques al consulado de Estados Unidos en Bengasi, Libia, también tocaría el asunto de la aventura amorosa de Petraeus, cubriendo cómo y por qué se inició la investigación del FBI. Señaló que Mueller, Joyce y Morell sólo comenzaron a responder esas preguntas el miércoles.

"¿Cómo obtuvieron la información, cuál es la base de la investigación, con quién hablaron? ¿Trabajaron con fiscales? Todos esos asuntos tienen que ser considerados", dijo Ruppersberger, incluyendo la razón por la que los comités de Inteligencia fueron informados hasta justo antes de la renuncia de Petraeus, agregó.