MEXICO (AP) México y tres países de Centroamérica llamaron el lunes a la Organización de Estados Americanos (OEA) a analizar las implicaciones e impacto que tendrán en la región algunos casos recientes de legalización de la marihuana, lo que para algunos expertos debería llevar también a Latinoamérica a buscar un diálogo serio con Estados Unidos sobre las actuales políticas antidrogas.

"Resulta necesario analizar a profundidad las implicaciones sociales de políticas públicas y de salud general que se derivan para nuestras naciones de los procesos en marcha a nivel local y estatal en algunos países de nuestro continente para permitir la producción, consumo y distribución legal de marihuana", señaló el presidente mexicano Felipe Calderón al leer una declaración acordada tras una reunión en la capital mexicana con sus colegas de Belice, Costa Rica y Honduras.

Aunque los mandatarios no lo mencionaron en concreto, la declaración ocurre una semana después de que los estados de Washington y Colorado aprobaran la legalización de la marihuana para uso recreativo.

Calderón añadió que esos procesos de legalización de la marihuana constituyen "un cambio paradigmático por parte de tales entidades respecto del régimen internacional vigente".

Peter Hakim, del centro de estudios Diálogo Interamericano, dijo el lunes a The Associated Press que la legalización en Washington y Colorado debería ser visto por Latinoamérica como una oportunidad para sentarse a dialogar de manera seria con autoridades estatales y federales de Estados Unidos sobre las políticas prohibicionistas .

"Claramente Estados Unidos es todavía el gran consumidor (y) Latinoamérica es un gran proveedor", dijo el experto estadounidense. "Los países deberían sentarse y comenzar a tener conversaciones serias", añadió.

Estimó que, por ejemplo, más allá de que Latinoamérica use el tema de la legalización para atacar a Estados Unidos y el gobierno de Obama fingir que no pasa nada, los países del continente tienen frente a sí la posibilidad de conversar sobre asuntos específicos sobre si es posible establecer límites de edad al uso de marihuana, si se podría expender en supermercados o tiendas especiales.

Hakim dijo que parece haber un cambio en el gobierno federal de Estados Unidos, pues previo a la aprobación en Washington y Colorado no asumió una posición de fuerte oposición como lo hizo en 2010 cuando se iba a realizar una votación similar en California, que finalmente no fue aprobada.

Para Eric Olson, del Instituto México del Centro Woodrow Wilson, el llamado de los cuatro países es una muestra de que esperan que haya una discusión mayor sobre las políticas prohibicionistas.

"Están reflejando un creciente sentimiento de frustración en la región y el deseo de un debate más abierto sobre las políticas de drogas", dijo Olson a la AP.

Los mandatarios también pidieron a la comunidad internacional buscar estrategias de control de los mercados de drogas, a partir de estudios científicos, para evitar que continúen los altos niveles de violencia y crimen en Latinoamérica.

Pese a los planes gubernamentales para hacer frente a la violencia atribuida a los carteles de las drogas, los asesinatos han continuado al alza en algunos países como México y otros de Centroamérica.

El llamado de los cuatro presidentes fue bien recibido por activistas a favor de la legalización de la marihuana.

"La prohibición de la marihuana en este país ha sido perjudicial, pero ha sido absolutamente catastrófico para nuestros vecinos del sur", dijo a la AP Dan Riffle, un analista del llamado Proyecto de Políticas de Marihuana, un grupo con sede en Washington que dio recursos para las campañas de promoción de la legalización en Washington y Colorado.

Después de la votación el 6 de noviembre en Colorado y Washington, el mismo día que se reeligió el presidente Barack Obama, no había habido mayor reacción de los gobiernos en Latinoamérica.

Un alto asesor del próximo gobierno mexicano fue de los primeros en comentar al decir un día después que la legalización de la marihuana deberá llevar a México y Estados Unidos a revisar las políticas de combate al narcotráfico.

Calderón dijo que en la reunión con sus colegas se acordó llamar a la OEA a presentar lo antes posible un estudio hemisférico sobre las drogas, que se acordó hacer en la reciente asamblea general de las Américas, y en el cual incorpore "el análisis del impacto en nuestros países de nuevas políticas" como las de legalización de la marihuana.

Alejandro Hope, un ex funcionario de la agencia de inteligencia mexicana y coautor de un estudio sobre el posible impacto de la votación, ha dicho que la legalización en ambos estados dañaría a los carteles mexicanos de las drogas, aunque en mucho dependerá de la reacción que tenga el gobierno federal estadounidense.

Pese a que la marihuana para uso recreativo sea legal en Colorado y Washington, en el resto de Estados Unidos es ilegal.

Los gobernantes reunidos en México se pronunciaron porque a más tardar en 2015 se realice una sesión especial de la asamblea general de la ONU sobre los logros y limitaciones de la actual política mundial prohibicionista de las drogas.

Calderón se reunió en privado con el primer ministro de Belice, Dean Barrow, y los presidentes de Costa Rica, Laura Chinchilla, y de Honduras, Porfirio Lobo. Al final el mandatario mexicano sólo leyó la declaración y no se permitieron preguntas.

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Contribuyó con esta nota la periodista de The Associated Press Kristen Wyatt en Denver, Colorado.