MEXICO (AP) La reelección de los dos jefes sindicales más poderosos en México pone en duda que el país realmente pueda democratizar sus autocráticos y corruptos sindicatos, como ha propuesto el gobierno, dijeron el lunes activistas laborales.

Los dirigentes del Sindicato Nacional de Trabajadores Petroleros, Carlos Romero Deschamps, y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo, fueron elegidos para nuevos mandatos de seis años durante el fin de semana. Ambos han encabezado sus sindicatos desde principios de 1990.

Las "elecciones" sin oposición de Romero Deschamps y Gordillo se realizaron de acuerdo con el antiguo estilo sindical que ha sido objeto de tantas críticas en los últimos meses, en momentos en que el presidente Felipe Calderón intenta que el Congreso apruebe una reforma laboral.

"En realidad no fue una sorpresa, esto era de esperarse", dijo Benedicto Martínez, dirigente del Frente Auténtico del Trabajo, uno de los pocos grupos sindicales que elige su consejo directivo por votación secreta entre todos los miembros.

Comparando la situación actual con los días de Fidel Velázquez, el jefe que gobernó el sindicato más grande del país durante 47 años hasta su muerte en 1997, Martínez señaló: "Es lo mismo hoy en día, pero en vez de tener un solo jefe, ahora hay varios".

Romero Deschamps se ha ganado críticas por su aparente riqueza su hija publicó fotos de sus viajes a Europa a bordo de aviones privados y yates y sus comentarios insensibles a raíz de la explosión de un oleoducto que mató a 30 trabajadores en una planta en el norte de México, cuando dijo: "No tenemos por qué maximizar un evento que no lo merece".

Gordillo rifó lujosos vehículos Hummer entre algunos de sus delegados sindicales, y este año les dio laptops, según medios locales. La "maestra", como la llaman, es conocida por vestir ropa de diseño y llevar costosos bolsos.

Tales excesos suscitan molestia en un país donde los trabajadores tienen bajos ingresos por día de hasta 60 pesos (cinco dólares) y todavía les descuentan la cuota del sindicato al que pertenecen.

Aproximadamente una quinta parte de los trabajadores asalariados en México están sindicalizados.

La manera como los líderes sindicales se aferran a sus cargos está en el meollo de la controversia: Romero Deschamps fue "elegido" sin contrincantes en una reunión a puerta cerrada mediante el voto verbal unánime de los delegados que representan a los 140.000 agremiados del sindicato.

La maestra Gordillo, por su parte, utilizó papeletas en los comicios de su sindicato pero no fue elegida directamente por los 1.400.000 afiliados. La maestra se reeligió sin oposición por delegados regionales y cambió su título, de presidenta del sindicato a presidenta del "consejo supremo general" del SNTE.

Esta situación causa que algunos mexicanos muevan sus cabezas en manifestación de incredulidad.

Es un verdadero misterio la manera como estos líderes sindicales pueden mantenerse en el poder tanto tiempo, señaló el abogado laboral Carlos de Buen, quien ha asesorado a grupos disidentes que han intentado desafiar esos lideratos enquistados que gozan de una escasa rendición de cuentas y pueden comprar o intimidar a sus oponentes.

Por alguna razón, los disidentes jamás parecen crecer lo suficiente para desafiar a alguien como Deschamps, indicó De Buen.

Martínez, el dirigente independiente del FAT, dijo que la democracia sindical sólo puede alcanzarse si se limita a los líderes el uso discrecional de recursos y se garantiza la elección de éstos mediante el voto secreto de todos los afiliados.

Estos aspectos figuran en la reforma laboral que Calderón presentó en septiembre al Congreso, pero el Partido Revolucionario Institucional, PRI, cuyo candidato presidencial ganó las elecciones del 1 de julio y remplazará en diciembre a Calderón, eliminó los puntos sobre la democracia sindical en la Cámara de Diputados.

El Senado afrontó dificultades el lunes para restaurar esas disposiciones, sin embargo, el PRI mantuvo su firme oposición a las mismas con el argumento de que violarían la autonomía sindical.

Sin embargo, el problema se extiende incluso a los llamados sindicatos progresistas que tienen escasos vínculos con el PRI. El secretario general del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, Francisco Hernández Juárez, es considerado independiente y de izquierda, pero se ha mantenido en la dirigencia desde 1976, por más tiempo que Gordillo o Deschamps.

El portavoz del Sindicato de Telefonistas, Eduardo Torres, dijo que ellos no desean que se les compare con los otros. Señaló que emprenderá acciones para cambiar la imagen que se tenga del sindicato.

A la pregunta de si eso significaría elegir un nuevo líder después de 36 años en el poder de Hernández Juárez, el portavoz dijo que eso eventualmente podría ocurrir.