Leo Manzano celebra su triunfo en los 1,500 metros
Leo Manzano celebra su triunfo en los 1,500 metros (Sergey Ponomarev)
LONDRES En las Olimpiadas celebradas en México en 1968, el icónico corredor Jim Ryun ganó una medalla de plata en los 1,500 metros. Ryun fue el último atleta estadounidense en ganar una medalla en el evento, y así permaneció por 44 años, pero un estadounidense nacido en México cambió eso la noche del martes.

Leo Manzano, quien nació en Dolores, Hidalgo, y se estableció en Estados Unidos cuando tenía 4 años, corrió furiosamente el último tramo de la carrera para ascender del sexto al segundo lugar y reclamar su lugar en la historia.

Luego, dijo albergar a ambos países en su corazón.

"Estados Unidos es mi hogar y no lo cambiaría por el mundo, pero mis raíces están en México", dijo Manzano. "Definitivamente, vencí las expectativas. No creo que haya muchos hispanos, de México, de Sudamérica, de donde sean que hayan logrado esto, así que espero que haya algún niño allá afuera que me esté viendo y diga 'yo puedo hacer esto también'."

"Amo a los dos países. Ambos tienen una parte de mí".

Tauofol Makhloufi, de Algeria, le ganó a Manzano la medalla de oro con un tiempo de tres minutos, 34.08 segundos.

Manzano cruzó la meta 0.71 segundos después. Abdalaati Iguider de Morocco se llevó el bronce, mientras que Matt Centrowitz, de Estados Unidos, llegó en cuarto lugar, quedándose sin medalla por una diferencia de sólo 0.04 segundos.

La carrera comenzó lenta, para la ventaja de Manzano, quien tiene una buena zancada.


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Sin embargo, tuvo que apretar el paso en los últimos 200 metros.

"En los últimos 200, si estoy en lo correcto, iba probablemente en el décimo o onceavo lugar", dijo Manzano.

"Simplemente, supe que tenía que volar en la curva, realmente ganar velocidad. Creo haber visto a tres competidores en frente de mí. Sentí las piernas como si fueran ladrillos. Pero algo muy dentro de mí me decía 'síguele, síguele, sigue empujando, sigue empujando'.

Cuando estaba acercándome al final de la pista, definitivamente recé. Dije, Dios, dame la fuerza para seguir empujando. Y definitivamente sentí una inyección de energía que salió de mi cuerpo. Lo siguiente que supe es que llegué en segundo lugar".

Ryun fue uno de los grandes héroes de la pista estadounidense.

"Conozco a Jim Ryun; es de Kansas si no me equivoco", dijo Manzano. "Muchos de los corredores de distancia en Estados Unidos han vivido bajo su sombra".

Ryun luego representó a Kansas en el Congreso, y Manzano quiere convertir el mundo en un mejor lugar también.

Asistió a la conferencia de prensa que siguió después de la carrera con la bandera de Estados Unidos sobre su brazo derecho, y la de México en el izquierdo. Luego, aclaró, desea que su medalla sea una inspiración para la juventud de ambos países.

"Los hispanos son la minoría más grande en Estados Unidos y es algo muy difícil porque mucha gente los menosprecia", dijo Manzano. "Mi familia es de una región con una economía muy agrícola, y el crecer ahí es muy difícil. Llegar a ser algo después de no ser nada es muy difícil. Quiero demostrarle a estos niños que es posible, que no necesariamente tienes que meterte a las drogas o al crimen. En realidad te puede ir bien y potencialmente tener éxito en los deportes. Quisiera ser un ejemplo para los niños y mostrarles que definitivamente puedes triunfar en lo que sea".

Estas olimpiadas están resultando buenas para los varones de Estados Unidos en los eventos de distancia. Galen Rupp ganó una medalla de plata en los 10 mil metros la noche del sábado.

"Si piensas sobre Rupp, si piensas sobre Matt Centrowitz y sobre mí, realmente hemos llevado las carreras de larga distancia al siguiente nivel", dijo Manzano. Sé que las cosas mejorarán. Definitivamente, espero que esto sea un parteaguas".

John Meyer: 303-954-1616; jmeyer@denverpost.com