›› Prometen candidatos ayuda para Juárez
Primera de tres partes
CIUDAD JUAREZ.- José Daniel Torres Jaquez, de 22 años, votará por primera vez en una elección presidencial el 1 de Julio. Pero cualquiera que sea su voto, éste no será convencido.
"Mi primera opción sería Gabriel Quadri, pero eso sería como desperdiciar mi voto; la segunda es Josefina pero tampoco va a ganar", dice el estudiante de Comunicación del Tecnológico de Monterrey. "La pelea real está entre Andres Manuel López Obrador y Peña Nieto y como no quiero a López Obrador, votaré por Peña".
En otro campus universitario, Alberto Marmolejo, de 24 años, dice que la elección no le emociona y su voto será esceptico. "Voy a votar, pero no por el mejor, sino por el menos peor o sea Andrés Manuel López Obrador", dice el joven estudiante de turismo en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.
Las visiones de estos jóvenes representan una minúscula parte del mosaico de opiniones de la sociedad mexicana en torno a la elección presidencial del próximo domingo, la que según analistas políticos, podría considerarse un plebiscito sobre el retorno o no del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al poder.
"Me parece que al final de cuentas, el voto del 1 de Julio será un voto por el PRI o un voto anti-PRI", dice el analista político y profesor de ciencias sociales en la Universidad Iberoamericana, Juan Luis Hernández Avendaño. "Lo que está en juego es si los mexicanos le dan un voto de confianza al partido que gobernó el país por siete décadas para regresar nuevamente, o si la democracia se fortalece o se debilita con el regreso de ese partido".
Desde el inicio de las campañas políticas, la mayoría de las encuestas de preferencia electoral han dado una ventaja significativa a Enrique Peña Nieto, el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que gobernó el país a lo largo de siete décadas. Los preferencias se han mantenido estables con variaciones significativas en cuanto al segundo y tercer lugar.
En una encuesta del 19 de junio del periódico Reforma, Peña Nieto tenía una preferencia de 42 por ciento sobre el candidato izquierdista del Movimiento Progresista (PRD, PT) que alcanzaba 30 por ciento de la preferencia electoral. En un tercer lugar se ubicaba a Josefina Vazquez Mota, del Partido Accion Nacional, con 24 por ciento de intención de voto. El candidato de Nueva Alianza, Gabriel Quadri no ha superado el 2 por ciento.
Raymundo Rivapalacio, periodista y analista político asegura que las tendencies difícilmente se modificarán en los días previos a la elección.
"Se puede decir que salvo algo que no esté concebido, un imponderable, Peña Nieto será el ganador de la elección con un margen de al menos 8 por ciento , dice. Es incluso probable que esta ventaja pudiera ensancharse".
La posibilidad del regreso del PRI, el partido al que muchos identifican con el autoritarismo y la corrupción, representa para algunos el signo más visible de la derrota del proyecto político del Partido Acción Nacional, en el poder desde el 2000.
"La derrota del PAN en la elección presidencial exhibiría el fracaso de un proyecto que se proponía instaurar la moralidad en el ejercicio del poder, significaría un descalabro mayor para los gobiernos de Acción Nacional y una experiencia frustrante, dolorosa, para millones de mexicano que recibieron con entusiasmo la alternancia", escribió el analista político Alfonso Zárate en el diario El Universal.
Para otros, como Hernández Avendaño, un triunfo del PRI significaría un grave retroceso en la democracia mexicana, porque en los 12 años que ha estado fuera del poder no ha hecho cambios profundos a su estructura.
"El PRI gobierna en los estados sin condición democrática, hay corrupción, convivencia con el crimen organizado", dice.
Rivapalacio difiere de la idea de una restauración del PRI, de un regreso al pasado, fundamentalmente porque el país ha cambiado mucho en los últimos doce años.
"La sociedad no es la misma de hace doce años cuando no existían las redes sociales , dice Rivapalacio. Las condiciones en el país son totalmente distintas ahora, los medios son distintos, la sociedad es más activa".
La evidencia más notoria del cambio que ha sufrido la sociedad mexicana es el Movimiento YoSoy132, que surgió en Mayo a partir de una visita del candidato Peña Nieto a la Universidad Iberoamericana en la ciudad de México. Ese día, un grupo de jóvenes rechazó la presencia del candidato en el plantel universitario y acto seguido, la campaña del priísta los descalificó diciendo que no eran universitarios. Las televisoras nacionales repitieron la versión priísta sin cotejarla.
Los 131 jóvenes aludidos armaron un video en YouTube mostrando las credenciales que los identificaban como estudiantes. El video generó una reacción masiva de apoyo y simpatía en prácticamente todo el país y se convirtió rápidametne en un movimiento nacional en redes sociales que exigía la democratización de los medios y de la cobertura de las campañas políticas.
En muy poco tiempo, los jóvenes lograron cambios fundamentales en la cobertura electoral de los medios, como el transmitir los debates en horario estelar y además organizaron un tercer debate presidencial al cual no asistió Peña Nieto- y que tuvo reglas impuestas por los mismos jóvenes. Recientemente llamaron a la población a convertirse en observadores electorales.
"Esta nueva generación de jóvenes tenemos una voz y queremos que se nos escuche", dice Breeza Nassri, estudiante de la educación en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y simpatizante del movimiento YoSoy132. "Yo creo que México ha sido muy golpeado y estamos cansados de lo que pasa. México tiene que ser distinto después de esta elección", dice.
Aunque YoSoy132 se define como antipartidista, una gran mayoría de la población lo percibe como un movimiento anti-Peña Nieto, y en ese sentido, analistas políticos consideran que el voto joven podría tener un impacto en los resultados electorales.
Un total de 79 millones 454 mil 802 ciudadanos podrán votar en la elección del domingo. De ellos, aproximadamente el 30 por ciento son jóvenes de entre 18 y 29 años y alrededor de 3.4 millones votarán por primera vez en una elección presidencial.
Antes del surgimiento del movimiento YoSoy132 analistas políticos pronosticaban un índice de abstencionismo juvenil de hasta el 70 por ciento, pero la gran pregunta es si la participación jovenil modificará o no las tendencias de preferencia electoral.
"Eso es algo que no sabremos hasta el domingo, pero yo pensaría que por lo pronto esos jovenes han logrado mucho", dice Hernández Avendaño. "Han criticado al puntero y han logrado que la competencia y la cobertura de ésta sea mucho más pareja".
En las elecciones de 2006, después de que Felipe Calderón Hinojosa ganó la presidencia con una diferencia de votos menor al 1 por ciento, se desató un conflicto poselectoral que duró meses, cuando el candidato de la izquierda Lopez Obrador rechazó reconocer el triunfo y pidió un conteo de votos casilla por casilla.
La posibilidad de un conflicto poselectoral en la elección del domingo no se ha descartado, pero esto dependerá en gran parte de la diferencia porcentual con que gane el candidato triunfador.
"Hay quien piensa que aún con cinco puntos porcentuales López Obrador saldrá a la calle", dice Rivapalacio. "El hecho de que exista esta movilización previa (YoSoy132) te preconfigura un conflicto, pero eso dependerá de muchas cosas".
Por lo pronto, Rivapalacio asegura que más allá de quién gane la elección, en términos de fondo no hay nada en juego, porque en los dos temás centrales del país, la economía y la seguridad, los candidatos no tienen diferencias sustanciales.
Lourdes Cardenas puede ser contactada en lcardenas@elpasotimes.com; 915 456-6249

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