Elizabeth Smart, sobreviviente de cautiverio y violación en Estados Unidos, habló sobre sus experiencias a manos de sus captores. Smart, ahora luchadora
Elizabeth Smart, sobreviviente de cautiverio y violación en Estados Unidos, habló sobre sus experiencias a manos de sus captores. Smart, ahora luchadora social y defensora de los derechos de niñas y niños explotados y plagiados, fue la oradora principal en un banquete femenil en El Paso. (Al Maglio Kirksville Daily Express)
EL PASO - En junio del 2002, la niña Elizabeth Smart fue ultrajada y secuestrada desde su hogar, en el Estado de Utah, cuyos captores la mantuvieron cautiva durante nueve meses, por medio de amenazas.

Diez años después, la joven Smart superó ese pasado y se convirtió en una derecho humanista y luchadora social en contra de la explotación y plagio de menores en Estados Unidos.

"No dejemos que el pasado arruine nuestro futuro", expresó Smart, al hablar como oradora principal en el Decimonoveno Banquete Anual Femenil YWCA Paso del Norte, en El Paso.

La joven, entonces de 13 años, fue plagiada de su propio hogar y llevada a un campamento oculto entre las montañas de Salt Lake City, donde uno de los sujetos pretendió "casarse" con ella, relató la víctima.

"Me amenazaron con matar a mi familia, con hacerle daño a mi hermana", explicó la joven, ante los asistentes al banquete.

"El hombre, quien tenía la edad para ser mi abuelo, me quitó la ropa, me tiró al suelo y me violó", dijo Smart, en voz apenas audible.

"Me sentí asqueada, indigna y sin valor alguno", agregó. "Yo soñaba con casarme algún día y pensé: ¿quién va a quererme así? Ni mi propia familia".

La niña vivió encadenada de un pie a un árbol, bajo una tienda de campaña, durante nueve meses, preguntándose si algún volvería a su hogar, con su familia.

Finalmente, gracias a una denuncia anónima, en marzo del 2003, la policía la rescató sana y salva, y sus captores fueron detenidos y condenados a prisión.

Y describe lo que ella califica como el día más feliz de su vida.

"La policía me llevó a la delegación y fue ahí donde, finalmente, vi por vez primera a mi padre", expresó. "Increíble que el día más feliz de mi vida lo haya pasado en el sótano de una estación policiaca".

Smart dijo haber aprovechado su pesadilla en ser positiva y productiva, al establecer la Fundación Elizabeth Smart a beneficio de niñas y niños víctimas de secuestro y explotación.

"Vivir feliz es el mejor castigo para nuestros verdugos", puntualizó Smart. "No debemos ser víctimas para siempre".

Smart alentó al público para denunciar a las autoridades cualquier irregularidad o anomalía que noten. "No teman reportar cualquier situación de maltrato que vean". Marisela Ortega Lozano, mortega@elpasotimes.com; 542-6077.

Con información de la reportera de El Paso Times, Hayley Kappes