El jefe de policía de Ciudad Juarez (centro) Julián Leyzaola, habla con el alcalde Hector Murguia, durante la ceremonia de arranque de la cuarta etapa de
El jefe de policía de Ciudad Juarez (centro) Julián Leyzaola, habla con el alcalde Hector Murguia, durante la ceremonia de arranque de la cuarta etapa de sectorizacion. (Jesus Alcazar / SomosFrontera)
JUAREZ.- Las autoridades de Ciudad Juáres están siguiendo varias línea de investigación en el asesinato de cinco policías municipales el miércoles, incluída la hipótesis de infiltración del crimen organizado dentro de la corporación.

"Una de las línea de investigación es en relación a que los policías fueron puestos desde adentro", dijo el fiscal Especial en Investigación y Persecución del Delito, Jorge Gonzalez Nicolás. "Desde luego es un hipótesis. Para nadie es un secreto que en muchos de los casos se recibe por parte de los sicarios información desde adentro".

Tres oficiales varones y dos mujeres fueron asesinadas en una fiesta el miércoles en la noche. Otros dos oficiales fueron llevados al hospital. Uno de ellos se encuentra en condición estable y el otro sigue luchando por su vida, dijo el jefe de policía Julián Leyzaola.

Todos los oficiales estaban fuera de servicio al momento del incidente.

De acuerdo a la fiscalía estatal, en el lugar se recuperaron 26 casquillos de los usados en AK47 y 6 más de arma 9mm.

Los oficiales fueron identificados como Brenda Angélica Ulloa, de 28 años, María del Socorro Romero Olague, de 34, Juan Manuel Rodriguez Ceballos, de 35, Blas Alfredo Barrera Debora, de 46, y Martin Graciano Ayala, de 43.

Este fue el ataque más violento y mortífero contra oficiales de la policía desde que Leyzaola asumió el cargo de jefe de policía en marzo de 2011. Esta fue también la primera vez que la fiscalía dijo que la infiltración es una de las líneas de investigación.

El jueves, el alcalde Héctor Murguía rechazó informar si habrá un homenaje para los oficiales caídos.

"Vamos a ver", dijo.

Murguía también rechazó discutir las estrategias para proteger a los policías, quienes estuvieron acuartelados por un corto periodo de tiempo luego de que seis de ellos fueron asesinados en diversos incidents en enero.

De acuerdo a un vocero de la corporación policiaca, los oficiales fueron retirados de los hoteles en un proceso paulatino que comenzó hace tres semanas.

"No voy a discutir tampoco nuestras estrategias de seguridad", dijo Murguía.

Sin embargo, dijo que por su propia seguridad, los oficiales deberían evitar reunirse en grupos. "Tenemos evidencias de que cuando los oficiales bajan la guardia, cuando se dedican a convivir como sucedio ayer los atacaron arteramente".

Se quejó también de lo que llamo una "ley obtusa" que no permite a los oficiales llevar sus armas a casa.

"Ellos (los policías) tienen todo el derecho de divertirse, pero ahorita son blanco de los delincuentes y se tienen que cuidar".

Un total de 18 policías municipales han sido asesinados a lo largo de este año.

Murguía habló de la situación durante un evento en el que se anunció la nueva fase de la sectorización en el sector oriente de la ciudad. Ahí, Leyzaola se refirió a los oficiales como "valientes e incomprendidos".

"Es cierto que tal vez algunos malos elementos en su momento se ganaron el repudio de algún sector de la población, pero también es justo reconocer que nuestra policía de Juárez el día de hoy esta brindando lo más preciado que tiene alguien, su propia vida por la tranquilidad y la paz de la ciudad", dijo Leyzaola.

Tanto Murguía como Leyzaola enfatizron la reducción en todo tipo de crímenes y aseguraron que los delincuentes serán hostigados y segregados.

"Antes se cometían en Juárez 2,000 delitos por mes, ahorita debemos andar por 800", dijo Leyzaola. "Estamos ciertos que no vamos a terminar con una delincuencia porque es utópico pensarlo nunca podremos poner en ceros la balanza, pero si tenemos la certeza y la confianza de que al delincuente lo vamos a hacer sentir delincuente y lo vamos a segregar de la sociedad".

La balacera

El jueves, la modesta casa verde en la colonia Oasis Revolución donde sucedió el ataque permanecía virtualmente sin cambio después del incidente.

No había cintas de protección y las manchas de sangre aún podían ser vistas en el pequeño porche. Varias latas de cerveza y vino estaban esparcidas alrededor del suelo. Tres casquillos de AL-47 y un par de lentes de sol fueron olvidados ahí por el equipo forense.

Carlos Medina, un residente del vecindario, identificó a la dueña de la vivienda como la policía Eva Austorga Mendoza, quien dijo, había residido ahí por casi 20 años.

Medina dijo que Austorga vivía con su madre, hija e hijo, quienes había ido a visitar a su familia en Pachuca, Hidalgo. Su hija va a la primaria y su hijo tiene 2 o 3 años, dijo.

Austorga no esta en la lista de los oficiales muertos y se desconoce su paradero.

Medina dijo que esta fue la primera vez que Austorga había organizado una reunión con otros oficiales. Otro vecino, quien pidio no ser identificado, dijo que la fiesta empezó alrededor de las 3 p.m. Los oficiales estaban escuchando música.

El vecino dijo que tenía miedo de acercarse a Austorga después de que ella se convirtió en policía hacía dos años y medio, por lo que casi no hablaba con ella. Pero Medina dijo que Austorga era una persona amable y una buena madre.

"Todo mundo dice cosas acerca de los oficiales de policía, pero no todos son lo mismo", dijo.

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