CIUDAD JUAREZ - La menor de diez años quien fue asesinada a puñaladas el sábado en Juárez fue descrita como una princesa por su desconsolada madre.

Cassandra Valdez, quien había nacido en Pomona, California, cursaba el segundo grado y fue asesinada a puñaladas con un picahielos y un cuchillo durante un aparente robo.

Su cuerpo sin vida se encontró en la cocina de su vivienda en el centro de Juárez el sábado por la tarde, como lo señalaron autoridades del consulado de Estados Unidos en esa ciudad.

"Me pregunto quién puede odiarme tanto como para haberle hecho eso a mi hija", indicó Zulema Valdez, de 38 años, mientras velaba a su hija al interior de la casa de unas amistades.

La pequeña, quien celebró su décimo cumpleaños el 23 de enero, fue descrita por su madre como una niña hermosa, amorosa, tímida y juguetona.

"Era una princesa", manifestó Valdez, quien vende chocolates y dulces en la calle aproximadamente a 50 metros de su hogar.

El 7 y 8 de enero entraron a robar a su casa ubicada en el 550 de la calle Globo y Francisco Javier Mina.

Los ladrones hurtaron dos bicicletas y por esta razón Valdez decidió instalar una cerca alrededor de su vivienda.

El sábado por la tarde, Valdez salió junto a su hijo quien deseaba jugar soccer con unos amiguitos. Ésta quiso conocer a estos amigos. "Me fui con mi hijo y la dejé sola", recordó Valdez.

Cassandra se quedó en casa ya que la familia recientemente había adquirido tres cachorritos en El Paso.

La niña quiso quedarse a limpiar la casa ya que el propietario de ésta la visitaría con el fin de cobrar la renta.

Cuando Valdez regresó a su hogar se percató de que faltaban algunos objetos.

"Probablemente entraron a robar algo pero su cobardía los llevó a matar a mi hija".

Valdez pasó la noche del lunes a solas con el cadáver de su hija. La madre lloró por Cassandra, le hablaba y le decía que siempre la llevaría en su corazón.

"El dolor es tan grande que no tengo palabras para describirlo".

Valdez planea irse a vivir a otra ciudad para mantener a salvo a su hijo de nueve años de edad.

Mentras tanto, recuerda las palabras que Cassandra le repetía a diario.

"Siempre me decía que me quería mucho, mucho y que la pusiera dentro de mi corazón".

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