Familiares de Jessica Leticia Pena García, cuyos restos fueron identificados la semana pasada, se consuelan en el cementerio momentos antes de darle
Familiares de Jessica Leticia Pena García, cuyos restos fueron identificados la semana pasada, se consuelan en el cementerio momentos antes de darle sepultura. La joven desapareció el 29 de mayo de 2010 del centro de la ciudad y sus restos fueron hallados durante un rastreo reciente en el Valle de Juarez (Jesus Alcazar / SomosFrontera)
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CIUDAD JUAREZ -- Se necesitaron mas de cinco personas para prevenir que María García se arrojara a la tumba de su hija.

"Yo no quiero vivir, llevenme con mi hija!" gritaba García a unos cuantos pasos del hoyo donde comenzaban a enterrar los restos de su hija, Jessica Leticia Peña García. "Yo me voy con ella!".

García se desmayó del dolor.

El viernes pasado, autoridades estatales entregaron a García los restos de Jessica, a quien sus familiares buscaban desesperadamente desde su desaparición el 29 de mayo del 2010.

Las autoridades encontraron los restos óseos de Jessica en un perimetro de 10 kilómetros en la Sierra de San Agustín, al suroriente de Juarez. También se localizaron los restos de otras dos jóvenes, Andrea Guerrero Venzor, de 15 años, y Lizbeth Garcia Aviles, de 17 años, que desaparecieron en agosto del 2010 y abril del 2009.

Mas osamentas fueron halladas pero las victimas aun no han sido identificadas.

García se plantó el viernes a las afueras de las oficinas de la Fiscalia General del Estado en Ciudad Juárez, junto con un ataúd blanco que guardaba los restos oseos de Jessica, para exigir que el gobernador de Chihuahua Cesar Duarte le ofreciera su pésame.


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La manifestación de Garcia logró que Duarte visitara esta frontera el lunes por la tarde para reunirse con ella y con integrantes del Comité de Madres de Jóvenes Desaparecidas. Francisca Galvan, representante legal del grupo, dijo que el gobernador escuchó a cada uno de los casos y recibió un documento con varias exigencias.

Entre ellas, dijo Galvan, las madres piden una mejor coordinación entre el estado y la federación para buscar a las jóvenes por toda la república, la creación de una unidad especializada en desapariciones de mujeres de alto riesgo, y la entrega de un reporte detallando el número de osamentas femeninas y prendas de vestir en las oficinas del servicio forense que permanecen sin identificar.

Las madres también solicitaron en el documento destinar los recursos necesarios para agilizar la identificación de nuevos restos, buscar una colaboración con laboratorios forenses y genéticos en Estados Unidos, y hacer un acuerdo con televisoras locales y nacionales para ofrecer recompensas por información sobre la ubicación de las jóvenes.

Tras la visita de Duarte, los restos de Jessica fueron transportados el martes a una capilla donde amigos y familiares la recordaron.

Era muy bonita, dijo su prima Jazmin Peña. Se acuerda de sus ojos, de su sonrisa. Cuando se quedaba a dormir en su casa solían platicar de la escuela, de los novios le decia que estaba enamorada.

"Era como mi hermana mayor", dijo Jazmin, quien ahora tiene 15 años, la edad que tenía Jessica cuando desaparecio.

Su familia la quería encontrar con vida. Su tía Mónica Salinas dijo que ella y su marido pasaron los primeros tres meses después de su desaparición buscándola día y noche en el centro de la ciudad, donde Jessica, al igual que muchas otras jovencitas, fue vista por última vez.

Jessica salía poco de su casa, pero el 29 de mayo, salio a buscar trabajo. Un video de una camara de seguridad muestra la tienda de ropa de la que entró y salió, y nunca mas se le volvio a ver.

"Se me hace injusto que le pasara esto a una muchacha que nunca salía", dijo Salinas. "Me parece imposible que ese día que salio le haya pasado esto".

Una caravana llevo los restos de Jessica al panteón municipal San Rafael, a las afueras de la ciudad.

Bajo un cielo cubierto de polvo, los familiares de Jessica lloraron sobre el ataúd de la joven.

Después del desmayo, García despertó con un poco de alcohol. Se levantó tranquila y terminó de ver como enterraban a su hija.

Varios familiares y amigos la acompanan. No muy lejos estaba Ricardo Alanis, padre de la joven desaparecida Mónica Janeth y el único miembro del Comité de Familiares de Jóvenes Desaparecidas que acompañó a García durante el entierro de Jessica.

"Esto no se lo merece a nadie", dijo Cecilia Espinosa, integrante de la Red Mesa de Mujeres. "La muerte es algo natural pero no bajo estos elementos de injusticia".

Espinosa dijo que guardan la esperanza que el compromiso de Duarte con las madres de jóvenes desaparecidas se traduzca en la prevención de futuras desapariciones, el castigo de los responsables y, sobre todo, la localizacion con vida de las jóvenes.

Sin embargo, agregó, ante escenarios como el del entierro de Jessica, no se puede creer ciegamente.

"Mientras no existan las acciones para prevenir estas situaciones no se va a erradicar la violencia contra las mujeres, y seguiremos alzando la voz y seguiremos denunciando y exigiendo justicia", dijo.

Alejandro Martinez Cabrera puede ser contactado en a.martinez@elpasotimes.com

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