La situación de hambre en la Sierra Tarahumara todavía continúa y los indígenas requieren maíz y frijol, principalmente, así como chamarras, cobijas y ropa de invierno debido a que el termómetro llega a registrar 10 grados centígrados bajo cero.

Durante el 2012 una gran cantidad de tarahumaras se alimentaron únicamente de pinole y quelites, ya que el maíz y el frijol no se pudo dar tras la pérdida de sus cosechas ante la sequía.

La situación de hambruna continúa igual que en años anteriores, pese a las campañas de ayuda que se brindaron a principios de año por organismos sociales a nivel nacional e incluso internacional, además de instancias de gobierno.

Javier Ávila, mejor conocido como El Padre Pato que lleva más de 36 años de apoyar a la comunidad tarahumara, expresó que la situación actual que se vive no es diferente a la que se ha sorteado años atrás.

Y expone que la atención por parte del gobierno se brindó mientras los reflectores estuvieron puestos en Chihuahua y pasaron las elecciones a la presidencia de la república, ya que en estos momentos la situación de pobreza y de discriminación que enfrentan los indígenas continúa siendo la misma.

El párroco de Creel, también es presidente de la organización no gubernamental Comisión de Solidaridad y Derechos Humanos y asegura que es necesario y vital que el gobierno realice magnas obras en los municipios serranos, a fin de tener clínicas y hospitales de salud más cercanos.


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Esto ayudaría a que por lo menos la gente esté atendida y no se muera por complicaciones propias de algunas enfermedades que padecen por los cuadros de desnutrición que muestran, niños, mujeres y adultos mayores , dijo.

Aseguró que el hambre afecta considerablemente a esa región, pues las mujeres aunque se encuentran con anemia se embarazan muy jóvenes lo que afecta el producto y pone en riesgo su vida.

De acuerdo a algunos habitantes y gobernadorsillos de Cusárare en el municipio de Guachochi, la población indígena asentada en ese poblado requiere costales de maíz y de frijol, ya que actualmente se han mantenido a base de pinole, quelites y en ocasiones, (cuando hay) elotes y frijol.

Julián González González, comisionario de Cusárare, dio a conocer que las muertes causadas por los estragos del hambre continúan, debido a que la población mantiene una mala alimentación y por consecuente padecen enfermedades respiratorias y anemia.