Un policía vigila la escena del ataque contra un convoy de policías el viernes.
Un policía vigila la escena del ataque contra un convoy de policías el viernes. (Especial para SomosFrontera)
Actualización

Solo dos horas después de haber anunciado que la policía municipal sería acuartelada para garantizar su seguridad, el alcalde Hector Murguía dio marcha atrás a la medida al considerar que ésta no era prudente.

El lunes por la mañana, las autoridades de la ciudad anunciaron que dada una serie de ataques contra los municipales durante el fin de semana, los oficiales serían acuartelados el tiempo que fuera necesario.

Dos oficiales murieron y tres más resultaron heridos, uno de ellos de gravedad en diferentes incidentes el viernes y el sábado.

"Vamos a acuartelar a los policías como lo hicimos la vez pasada. Ahora lo vamos a hacer en las instalaciones de la Policía Federal", dijo el alcalde Hector Murguía en un comunicado de prensa.

Dos horas después, al alcalde llamó a una conferencia de prensa para informar que el acuartelamiento había sido cancelado.

Murguía aseguró que los ataques contra los oficiales no fueron una embestida en contra de ellos "por lo tanto no vamos a acuartelar a los policias municipales. Simple y sencillamente vamos a fortalecer y reforzar todas las medidas internas de la corporación".

La declaración de Murguía en la conferencia de prensa fue diferente de sus afirmaciones previas en el boletín de prensa en las cuales dijo que los ataques a los oficiales "se dieron por las acciones que tomó la corporación para evitar que integrantes de la delincuencia organizada pudieran seguir operando en la localidad".


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El jefe de la policía, Julián Leyzaola no hizo comentarios al respecto.

La ola de violencia contra los policías municipales inició el viernes por la mañana, cuando un convoy fue emboscado por un comando armado en el cruce de Montes Urales y el boulevard Oscar Flores.

Tres oficiales resultaron heridos durante el ataque. Uno de ellos permanence en condición grave en un hospital local. Los otros dos fueron dados de alta el mismo día con heridas que no ponían en riesgo su vida.

Después del ataque, varios oficiales iniciaron una búsqueda y persecución que terminó con la captura de 15 de los atacantes.

La policía confiscó a los detenidos seis armas largas, tres pistolas, cuatro chalecos anti balas, dos granadas de fragmentación y dos vehículos.

El sábado por la mañana, otro oficial fue asesinado afuera de su casa en la colonia Chaveña en el centro. Su cuerpo, todavía en pijamas, quedó tendido en la acera. En la tarde de ese mismo día, otro oficial fue muerto a tiros mientras custodiaba una tienda en la colonia Anáhuac.

En la conferencia de prensa del lunes, Murguía dijo que los atentados sufridos por los uniformados deberán ser investigados por la Fiscalía General del Estado y seran ellos quienes determinen las causas de los hechos.

Dijo también que por motivos de seguridad no daría a conocer las medidas de protección que tomará la corporación.

El derechohumanista Gustavo De la Rosa Hickerson dijo que los ataques a las fuerzas policiacas son parte de un ciclo de violencia en el cual dos grupos rivales están trayendo nueva gente y nuevas armas para continuar luchando por el control del estado.

En su opinion, los ataques están relacionados con el hecho de que las autoridades han sido más agresivas, más eficaces para combatir a uno de los grupos (los Aztecas) causándoles más pérdidas. Sin embargo, no han terminado con ellos y el grupo ha encontrado la manera de fortalecerse y luchar contra quienes los están atacando, es decir, los municipales.

"Lo que tenemos es una confrontación entre la gente de El Diego (un narcotraficante afiliado con La Línea actualmente preso en Estados Unidos) y la policía municipal", dijo. "Es un ciclo, los grupos se debilitan como resultado de la acción policiaca pero luego se recuperan y empiezan a pelear otra vez".

Lourdes Cárdenas puede ser contactada en lcardenas@elpasotimes.com; 546-6249