El candidato del PRD, Andrés Manuel Lopez Obrador durante un mitin reciente en Macuspana, Mexico
El candidato del PRD, Andrés Manuel Lopez Obrador durante un mitin reciente en Macuspana, Mexico (America Rocio)
MEXICO (AP) Andrés Manuel López Obrador ha dejado atrás su imagen de izquierdista furibundo en su segundo intento por lograr la presidencia y ahora postula una "República Amorosa".

El candidato para las elecciones del 1 de julio adoptó el lema "Abrazos, no balazos" y se presenta como una persona cálida que propone un programa de lucha contra la delincuencia basado principalmente en la creación de empleos y programas educativos.

Sin embargo, mientras todo parece indicar que los mexicanos se disponen a sacar del poder al Partido Acción Nacional (PAN), de centro derecha, que ha gobernado el país en los últimos 12 años_, López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), no es su opción de cambio.

En su lugar, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó México durante 71 años hasta el 2000 cuando el PAN ganó la presidencia_, ha surgido de súbito como una fuerza nueva, con un candidato presidencial joven.

Y son López Obrador y la izquierda los que parecen viejos.

Debido a las acusaciones que pesaban desde hacía mucho tiempo sobre el PRI de fraude electoral, represión y mala administración económica, los mexicanos votaron hace 12 años a favor de un cambio para sacar de la presidencia a esa fuerza política.

Los electores dieron entonces el triunfo en las urnas al candidato del PAN, Vicente Fox, un terrateniente de ideología conservadora y ex gobernador del estado de Guanajuato.


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En las elecciones siguientes, en 2006, el PAN apenas logró conservar la presidencia merced a la victoria de su candidato, Felipe Calderón, por ventaja mínima, ante un López Obrador que dice fue despojado del triunfo.

Sin embargo, el viraje de López Obrador hacia una postura de centro más moderada no le alcanza en un México donde unas 50.000 personas han muerto a causa de la violencia del narcotráfico desde la anterior contienda presidencial.

El político izquierdista ha modificado el tono de su discurso respecto de su campaña de 2006, cuando su lema era "Por el bien de todos, primero los pobres".

López Obrador se ha dado a la tarea de cortejar a la clase media y a los empresarios. Estos últimos señalan que México necesita romper los grandes monopolios privados que han predominado en el país durante los gobiernos del PRI y el PAN.

"Los únicos que han crecido son las 20 familias que están metidas en algún negocio o monopolio, o protegido por la banca. El proyecto neoliberal de los últimos 25 años sólo ha beneficiado a unas 20, 25 familias", dijo Ricardo Alessio Robles, socio de la empresa cementera CDM.

Quizá sea "demasiado tarde, porque si (López Obrador) lo hubiera hecho hace seis años (virar más al centro), sin duda habría ganado", expresó Manuel Camacho Solís, ex alcalde de la Ciudad de México y uno de los coordinadores de campaña del candidato izquierdista en 2006. López Obrador es ahora el candidato presidencial de una coalición informal de partidos de izquierda.

"Si lo hubiera hecho inmediatamente después de las elecciones (de 2006, López Obrador) sería imparable", apuntó.

Camacho Solís dijo que para López Obrador ese viraje habría sido una "decisión difícil, por su personalidad e historia política... Pero se dio cuenta de que tenía que desplazarse hacia el centro porque la izquierda sola no era suficiente (para ganar)".

Hace seis años, López Obrador era conocido por su postura de confrontación y por el bloqueo que sus simpatizantes hicieron durante semanas en el centro de la Ciudad de México en protesta contra la victoria de Calderón. López Obrador ha dedicado ahora bastante tiempo a disculparse por ese hecho.

En un cambio de posturas y acciones impensables de la vieja izquierda de México, López Obrador se reunió con el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, y asistió con otros candidatos importantes a una misa durante la visita que efectuó en marzo el papa Benedicto XVI al país.

Aunque sin duda fue uno de los dos principales candidatos presidenciales en el proceso de 2006, en esta ocasión marcha en tercer lugar en las preferencias, según diversas encuestas.

La apariencia física seguramente incide: López Obrador tiene 59 años, mientras que el favorito para el triunfo, Enrique Peña Nieto, del PRI, tiene 45 bien llevados. Como sea, la campaña rebasa las edades.

En uno de sus videos de campaña, López Obrador se disculpa por las protestas que organizó tras su derrota en 2006 por escasa diferencia de votos ante Calderón. Otro video comienza con imágenes en blanco y negro de la Revolución de 1910 y campañas electorales anteriores.

La izquierda del PRD parece distante de la realidad del México de hoy. Aunque el PAN ha tenido avances limitados en sus 12 años de gobierno, ha cambiado su discurso político de manera importante.

La desconfianza hacia Estados Unidos, la hostilidad a la religión organizada y la dependencia en las empresas estatales fueron durante décadas ejes de la política mexicana. La izquierda se hizo heredera de esas posturas cuando el PRI las desechó aun cuando éste las había defendido con firmeza al asumir el poder al término de la Revolución Mexicana.

Aunque ha dejado esos temas en segundo plano, López Obrador basa su programa de recuperación económica principalmente en la empresa petrolera estatal Pemex, que es a todas luces ineficiente, y expresó su deseo de reabrir una empresa eléctrica estatal desaparecida que estuvo controlada por un sindicato conocido por sus prácticas corruptas.

Ante tales posiciones, el analista político Roger Bartra habló de "una izquierda conservadora, en algunos casos reaccionaria" y de "una paradoja trágica".

Los anuncios de propaganda de López Obrador difunden imágenes de la Revolución Mexicana de 1910-1917, aun cuando esa revuelta, principalmente campesina, dio pie al surgimiento de un régimen ultranacionalista, corrupto y autoritario.

"El mismo concepto de revolución ya es algo que en México suena a algo conservador, viejo", expresó Bartra. "El resultado es que es una izquierda que no tiene un rumbo claro, no se ha logrado modernizar, sigue atrapada en el patrioterismo antiguo, el populismo arcaico. Ese es el problema de la izquierda y por eso no ha logrado desarrollarse", apuntó.

Alejandro Granillo, de 26 años y empleado de una farmacia en la Ciudad de México, dijo que se inclina a no votar o anular su voto. López Obrador "sí llega un poquito más a la gente", aunque se preguntó cuál sería su programa en contra del crimen organizado.

"No creo que con amor" se pueda solucionar el problema de la inseguridad, sentenció Granillo.